Bajamos más de 50 metros hasta llegar a una sala bellamente decorada. Más abajo se adivina un derrumbe que después de un par de horas de destrepe llega al colector de la cueva. Siguiendo el río hay una zona con aragonito arborescente. Ese será nuestro objetivo cuando volvamos a la isla. Esperamos que en un futuro próximo.
Muchas gracias a Angelo Nassedu presidente de la federación Sarda de Espeleología. Ha sido un placer tener un compañero de trabajo tan trabajador y eficaz.
Si la cerveza Ichnusa, el Mirto y Rayanair lo permiten ...volveremos. Viva Cerdeña.