SOMOS LOS TERRÉS
Eramos ciento y la madre.
Parecía que fuésemos veinticinco, pero éramos muchísimos más. Los Terrés somos así.
En esa fiesta en casa de Josan y Cristina, estábamos todos. No lo creo, lo sé.
Muchos -demasiados- no salen en las fotos, pero estaban allí. Estaban en los recuerdos, en las palabras, en los gestos de sus hijos, de sus nietos, de sus sobrinos.
Estaban en la forma de mirar y de mirarse, en los sabores, en el olor, en la risa. Esa risa tan nuestra y a veces tan poco ortodoxa para algunos. Esa risa tan de verdad aunque, en ocasiones, ni se vea ni se oiga.
Esa risa que nunca intenta esconder la pena, sino que convive con ella, dándole sentido y verdadera dimensión a la existencia. Esa risa de todos los hermanos recordando la grandeza de la yaya el mismo día de su entierro.
Esos Terrés tan Bonechera. ¿O es al revés?.
Esos Terrés que han hecho suyos a los Gómez, los Serrano, los Holzinger, los Ruiz. los Teixidó...
Hay que saber vivir con mucha grandeza para aprender a no morir cuando te vas.
Yo he sido mal hijo, mal nieto, mal hermano, mal primo, mal sobrino... y a pesar de todo sé que la familia me quiere -me sigue queriendo- como yo los quiero a todos ellos. Mucho.
No hice ni una sola de las fotos ese día. Las hicieron Reyes y Carmen, creo. Yo solo las he estropeado un poco. Y hoy me sirven para contaros, con mi habitual torpeza, que cada encuentro, para mi es un pequeño milagro. Que os quiero.
A todos.
A los de las fotos y a todos esos que no se ven, pero que siempre estarán.

Octubre 2006
Fiesta en la Garriga
