El legalista que hay en nosotros tiene metas y sueños que son demasiado pequeños para ser de Dios. Por eso, tenemos que luchar con la tentación de soñar solo con conocer la Biblia y vivir una vida libre de los peores pecados. Tenemos que ir mucho más allá.
Evidentemente, todos debemos conocer la Biblia. Lo bueno es que Dios no hizo un trabajo de teología de 28 tomos (¡menos mal!), por lo que la Biblia es lo bastante pequeña como para que podamos llegar a conocerla bien con un estudio sistemático.
No obstante, conocer la Biblia es una meta demasiado pequeña. Hay que ir mucho más allá. Las Escrituras son las que dan testimonio de Jesús.1 La Ley es el ayo que nos lleva a Cristo.2 Por tanto, la meta tiene que ser conocer a Dios. (¿No es esto lo que decimos a las personas no creyentes cuando les testificamos? No les decimos: “Hay que conocer la Biblia”, sino: “Hay que conocer a Dios”). Jesús mismo dijo: “Y ésta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado”.3 El legalista que hay en nosotros hasta puede asustarse al pensar en conocer a Dios.
Vivir una vida libre de los peores pecados también es posible. Pero solo cuando apuntamos mucho más allá obtenemos la meta “intermedia”.
Jesús no quiere que vivamos en una postura defensiva, con miedo a contaminarnos. Quiere que nos lancemos valientemente a hacer proezas.4
Es verdad que hay dardos de fuego pero el escudo de la fe hace que podamos apagar todos los dardos de fuego del maligno.5 (“todos” en el griego del Nuevo Testamento quiere decir “todos”). Sin embargo, esta batalla es demasiado pequeña para ser la meta de la vida de un creyente bautizado en el Espíritu de Cristo. Nuestra victoria contra el pecado, el mundo y el diablo ya se ha ganado. Andamos en el Espíritu y no satisfacemos los deseos de la carne.6 Vencemos al acusador por medio de la sangre del Cordero y de la palabra de nuestro testimonio, y al menospreciar nuestras vidas hasta la muerte.7 La victoria es nuestra. Pero, ¿por qué cuando alguien habla así, tendemos a pensar en una perfección sin pecado? No creo en una perfección sin pecado en esta vida, pero, sí que creo que ya hemos vencido porque mayor es el que está en nosotros, que el que está en el mundo.8
Jesús vino a destruir las obras del enemigo.9 Y dijo específicamente que si creemos haremos mayores obras que Él.10 Somos mayores que Juan el Bautista y esto implica que el más pequeño entre nosotros es mayor que cualquier hombre o mujer de Dios del Antiguo Testamento11 (di conmigo en voz alta, “Yo soy mayor que Juan el Bautista”). Las puertas del Hades no tienen posibilidades. Atacamos y ellas caen.
No malvendamos la vida abundante que tanto le costó a Jesús y que deberíá tener todo creyente que es la de más que vencedor. Andemos en fe y victoria12 y ¡al ataque!
1- Juan 5:39 2-Gálatas 3:24 3-Juan 17:3 4- Salmos 60:12; 108:13 5- Efesios 6:16 6- Romanos 8:13; Gálatas 5:16 (el texto original dice “no satisfaréis las obras de la carne”). 7- Apocalipsis 12:11
8- I Juan 4:4 9-1 Juan 3:8 10- Juan 14:12 11- Mateo 11:11
12- 1 Juan 5:4