Los escribas (así como el legalista que hay en todos nosotros) pensaban que al predicar la Palabra, la autoridad que tiene la Palabra les sería transferida. Pero no engañaron a los oyentes. El público que escuchaba a los escribas aquel día tenía mucho respeto por la Palabra, pero reconocía la falta de autoridad de aquellos predicadores. Desgraciadamente, parece que esas personas se habían acostumbrado a escuchar la Palabra a través de maestros que no tenían autoridad. Por eso, cuando un día apareció Uno que predicaba la Palabra con autoridad, les dejó asombrados; incluso les asustó un poco..
El legalista que hay en nosotros pretende obtener autoridad gracias al mero hecho de predicar la Palabra. O quizás gracias a un título o una posición que tiene. Sin embargo, el verdadero ministerio viene cuando la Palabra autoritativa de Dios es compartida por un hombre o mujer de Dios con autoridad. En estos casos, hasta puede asustar a los oyentes..
¿De dónde viene esta verdadera autoridad personal? No viene ni de títulos ni de posiciones. Yo creo en los profetas y también en los apóstoles. Pero la gente no se deja engañar cuando alguien usa estos títulos pero predica sin autoridad.
Tampoco viene solamente de predicar la Palabra. La Palabra es poderosa. Pero sin el Espíritu, es poderosa para matar.2 Exige el cumplimiento total de la ley de Dios3 (lo cual es imposible al grado que exige la Palabra). El Espíritu, sin embargo, no utiliza la Palabra para exigir sino para ayudar a conocer el corazón de Dios.4
La autoridad espiritual viene de un estilo de vida. Hablando con sus discipulos sobre cómo tener autoridad para echar un determinado demonio, Jesús les dijo que necesitaban ayunar y orar.5 Sin embargo, Jesús no ayunó y no tenemos constancia de que orase antes de echar fuera ese demonio. La oración y el ayuno eran para Él parte de su estilo de vida por lo que Él ya estaba preparado para aquel momento. Muchos de nosotros ayunamos y oramos por un tema específico. Pero el ayuno y oración como estilo de vida nos hará eficaces a tiempo y fuera de tiempo.
Lo que busca la gente que nos escucha — sean cristianos o “pre- cristianos” — es un río de agua viva.6 Tienen sed y quieren agua. Y beberán cualquier agua que se les ofrezca. Ahora bien, si tenemosen nuestro ser interior agua viva y se la damos, no volverán a tener sed.7 Y si es un río de agua viva, no solo un vaso o una jarra sino un fluir continuo, lo querrán.
Anda en el Espíritu.8 Ponte debajo del grifo. Mantén la oración y el ayuno como estilo de vida. Dales el agua viva.
1- Mateo 7:28, 29 2- 2 Corintios 3:6 3- Santiago 2:10, 11 4- Gálatas 3:24; 2 Corintios 3:6 5- Mateo 17:21 6- Juan 7:38 7- Juan 4:14; 6:35 8- Gálatas 5:16