Sutilmente la vida toma posesión de nosotros. Se vuelve silla rota y caemos de culo. Se vuele leche agria y escupimos en el fregadero. Se vuele hongo de almohada y nos asfixiamos en la noche. Yo no sé de quién sospechar, pero... ¿quién más puede ser el culpable? ¿Dios?