Vicios
 
Después de acabar el penúltimo capítulo de mi Monstruo-Tesis, me da la gana de lanzarme al vacío de todos mis vicios.
(...)
Luego, cuando estoy al borde de un acto cuasisuicida me sucede que mis vicios no me dan para nada más que estupideces.
Mis vicios son mediocres, apenas llegan, no son trágicos, ni condenados. Son patosos y sin vergüenzas.
Así no dan ganas de enviciarse como loca, de perderse en jirones de mala embriaguez.
O me busco un buen vicio, o me resigno a la maniobra anodina de beber cerveza por la noche.
martes 6 de mayo de 2008