“Porque la paga del pecado es muerte” (Romanos 6.26)
La justicia y el juicio es un acto divino que Dios ha delegado en el gobierno humano para garantizar la armonía y el bien común. La pena de muerte, un atributo único de Dios, también ha sido delegado en el gobierno como medio de castigo a ciertos crímenes.
La pena de muerte no es inmoral, es una responsabilidad que Dios delegó en el gobierno y los jueces humanos, pero los fines o motivos con los que se usa pueden ser morales o inmorales. Es legítimo cuando se aplica para garantizar el derecho a la vida de aquellos individuos que sí cumplen con la ley. Es inmoral cuando se aplica por venganza personal, a los opositores o enemigos políticos, creando esto una sociedad corrupta y oprimida. Esto ha ocasionado que muchas personas rechacen la pena de muerte, pero no es el ejercicio del poder en sí mismo la causa de este rechazo, sino el uso inmoral de éste.
También podría ser inmoral no aplicar la pena de muerte cuando ésta corresponda. Cuando no se aplica podría perjudicarse a aquellos que sí obedecen las leyes y, que por la falta del castigo apropiado, se convierten en víctimas de la violencia creciente. La falta de la correcta aplicación de ésta por las autoridades cuando es necesario, ha dado como resultado en la venganza personal. Una aplicación correcta y ordenada de la pena capital bajo los principios bíblicos trae como resultado paz y justicia en la sociedad.
EL ORIGEN DE LA PENA DE MUERTE
Según la Biblia, la aplicación de la pena de muerte fue delegada por Dios a la humanidad después del diluvio. En aquellos tiempos la sociedad humana se perdió en extremo ya que no había una debida administración de la justicia. “Y vio Dios que la maldad de los hombres era mucha en la tierra, y que todo designio de los pensamientos del corazón de ellos era de continuo solamente el mal” (Génesis 6.5). Esto llevó a Dios a enviar el diluvio como juicio sobre esa maldad. Para evitar que esto sucediera de nuevo y no tener que enviar otro diluvio que acabara con la sociedad de nuevo, Dios delegó en la humanidad la responsabilidad de administrar justicia y de aplicar la pena de muerte. El objetivo inicial de esto era evitar la propia destrucción de la raza humana y las consecuencias de vivir en libertinaje. Se debe notar que la pena de muerte fue introducida en el mismo momento que se delegó la responsabilidad de aplicar la justicia. (Génesis 9.5-6)
“NO MATARÁS”
Algunos podrían confundir la pena de muerte con el sexto de los diez mandamientos. Un análisis más detallado revela que la palabra hebrea usada en Éxodo 20:13 "rasah" tiene por significado matar haciéndolo intencionalmente, con malicia y hasta con alevosía. En otras palabras, este mandamiento dice literalmente “No asesinarás”.
Se debe notar que la misma ley del Antiguo Testamento no culpaba a aquellos que cometían homicidios “culposos”, es decir, accidentales o sin intención (Levítico 21.1-3, Números 35.25-28).
RAZONES BIBLICAS PARA APLICAR LA PENA DE MUERTE
1. Acto Purificador: Evitar que la sociedad se corrompiera (Num 35:30-34)
2. Acto purgatorio: Para quitar el mal en medio del pueblo (Dt 24:7 / 19:16-19, Lv 20:14)
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• “A fin de purgar el mal entre ustedes”
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• “De esta manera desarraigarás el mal de en medio de tu pueblo”
3. Acto persuasivo: Para que los demás aprendan del ejemplo y teman y no comentan delito (Lv 20.14, Dt 19:20 / 13:6-11)
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• “Para erradicar la maldad entre ustedes”
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• “Así los que se enteren sentarán temor al declarar ante una corte”
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• “Entonces todo Israel oirá de ese suceso y sentirá temor de permitir ese tipo de maldad en medio de ti”
4. Acto de Justicia Divina: Para apagar el furor de Dios (Lv 20:2-5, Num 25.10-13)
LIMITACIONES EN LA APLICACIÓN DE LA PENA DE MUERTE
Las reglas en cuanto a su aplicación especifican lo siguiente:
1. La intención del crimen cometido: Sólo se penaban delitos “dolosos”, es decir, aquellos cometidos con esa intención, y no delitos “culposos”, aquellos como resultado de un accidente. El estado incluso protegía al culpable del vengador. (Num 35, 25-28)
2. La consumación del crimen: Sólo se aplicaba la pena de muerte si el crimen era consumido en su totalidad. Es decir, no se culpaba con pena de muerte la intención del delito.
3. Quien es el encargado de aplicarlo: Sólo juez competente podía dictaminar la pena de muerte (Romanos 13.1-5), y no cualquier juez o tribunal podía hacerlo, sino solamente el tribunal más alto. De igual manera, ese tribunal podía perdonar al delincuente.
4. Debe seguirse el debido proceso: Sólo podía condenarse a alguien si se seguía el proceso judicial establecido, el cual incluía prueba irrefutable del crimen, que debía ser establecido por dos o tres testigos o pruebas, nunca por una sola. (Num 35.30, Dt 17.6, 19.15).
EL PERDÓN DEL REY O INDULTO PRESIDENCIAL
La Biblia sí menciona casos en el que el rey perdona la vida de un condenado a muerte por misericordia a este. El más notorio, es cuando David perdonó la vida de Simei el día en que fue restituido a rey luego de una rebelión. David queriendo aplicar la misericordia lo perdonó (2 Samuel 19:16-23).
Hay que hacer notar que luego su hijo Salomón cuando accedió al trono, lo aprisionó a este hombre, reconociendo el peligro y luego lo mandó a ejecutar cuando este quebrantó la ley (1 Reyes 2:36-46).
PENA DE MUERTE EN EL NUEVO TESTAMENTO
El Nuevo Testamento, en términos generales, respeta la ley penal establecida en el Antiguo Testamento, no cambiando su aplicación pero sí en busca de la transformación del corazón de las personas que viven bajo ella. Hay que hacer notar que Jesús sí estuvo frente a dos casos de pena capital, pero en ninguno de los dos casos fue juez ni acusador. Su papel se especificó a la vida espiritual de ambos.
El primer caso es de la mujer adúltera, que llevaron para apedrear, y cuya tentación era que Jesús tomara una piedra en sus manos y aplicara la pena de muerte, a lo cual El respondió con un perdón espiritual.
El segundo caso es el de los ladrones crucificados con Jesús en la Cruz, mientras uno le pedía que le quitara la pena de muerte, el otro le clamó por misericordia. En ninguno de los dos casos el Señor habló del castigo impuesto por jueces humanos, sino ofreció el perdón espiritual a aquel que lo pidió. Por lo tanto, Jesús distinguió entre dos autoridades para perdonar pecados y la de los jueces para aplicar justicia, dedicándose únicamente al área que le correspondía.
Jesús no abolió la pena de muerte sino respetó la autoridad delegada en los jueces, aún teniendo El el poder de cambiar las leyes. Es de hacer notar que el mismo Jesús murió en la cruz por una sentencia de muerte capital, a lo cual nunca se opuso, al igual que muchos de sus discípulos después de El. Hoy el instrumento utilizado para ejecutar la muerte espiritual es el símbolo máximo del cristianismo: la Cruz. (Romanos 13:3-5)
APLICACIONES DE LA PENA DE MUERTE EN LA BIBLIA
Como la nación hebrea era un estado religioso cuyo gobierno estaba íntimamente ligada a su moral, en la ley quedaron escritas penas capitales para distintas situaciones, una de orden criminal y otras de orden moral. Las aplicaciones para violaciones de orden estrictamente moral o religioso no caben hoy en nuestros estados laicos, algo que Jesús mismo respetó cuando vivió bajo el imperio romano, pero los de orden criminal o penal si deberían seguir aplicándose.
Los delitos castigados con la pena de muerte eran:
1. Por asesinato (Números 35.16-21, 30-33; Deuteronomio 17.6, Levítico 24.17)
2. Por violación (Deuteronomio 22.25)
3. Por secuestro (Éxodo 21.16, Deuteronomio 24.7)
4. Por falso testimonio en un caso en el que el castigo hubiera sido la pena de muerte para el acusado (Dt 19.16-20)
En el orden moral, podríamos dividir en tres áreas los pecados castigados con la muerte: religiosos, familiares y sexuales.
Los pecados religiosos son aquellos que son una clara oposición y rebeldía a Jehová como Dios, por lo que eran castigados con la muerte. Estos son:
1. Por ir tras dioses falsos y sacrificarles (Ex 22.20), o por incitar a otros a ir tras dioses ajenos, (Dt 13.6-10)
2. Por ofrecer sacrificios humanos, (Lv 20.2-5)
3. Por blasfemar el nombre de Dios, (Lv 24.11-14, 16, 23)
4. Por rehusar a vivir de acuerdo a la ley de Dios y oponerse a los sacerdotes o jueces, (Dt 17.12)
5. Por practicar el ocultismo, (Lv 20.27)
6. Por violar el día de reposo, (Nm 15.32-36), (Ex 31, 14)
7. El profeta que dice cosas falsas en el nombre de Dios, mintiendo, (Dt 18.20)
Los pecados contra la familia son aquellos que menoscaban su identidad y que eran castigados con la muerte son:
1. El que hiera a su padre o su madre, (Ex 21.15)
2. El que maldiga a su padre o su madre, (Ex 21.17), (Lv 20.9)
3. Por rebeldía de los hijos a los padre, (Dt 21.18-21)
4. Adulterio, hombre como mujer, aunque sea soltero uno de los dos, (Lv 20.10), (Dt 22:20)
Los pecados sexuales castigados con la muerte son:
1. Acto sexual con la madre, la mujer del padre, la nuera o la suegra; ambos debían morir, (Lv 20.11-14)
2. La homosexualidad, (Lv 20.13)
3. Por bestialidad, pecado sexual cometido con animales; debían morir ambos, la persona y el animal (Ex 22.19), (Lv 20.15-16)