Hace unos días me entró un correo preguntando que reglas habían en la iglesia para iniciar un noviazgo. Así que además de responder el correo a quien lo envió, decidí publicarlo aquí para todos aquellos que ase han hecho la pregunta, y para aquellos que sin hacerla, son solteros y piensan un día tener un noviazgo.
Lo que le pido a todos los jóvenes de la red es que el noviazgo que están por iniciar sea con la mejor intención que puedan, de manera formal y no por juego. Esto quiere decir que no sea por motivos de orgullo, de temor al rechazo o la soledad, ni siguiendo las pasiones; que no sea llevado por los celos ni la malicia, ni por el deseo de tener compañía nada más, ni por rebeldía a los padres. Como ves, es muy importante la motivación o intención del corazón para iniciarlo.
Lo siguiente que pido es que lo avisen a sus líderes o cabezas de red, de tal manera que las intenciones sean públicas y no secretas. Pídeles permiso y consejo, para llevarlo lo mejor posible. En la multitud de consejos hay sabiduría, y los pensamientos (y los sentimientos también) son afirmados por un buen consejo. También pide la autorización de los padres o encargados de la familia. Todo esto te permitirá hacer algo que es bueno en orden, ganando la confianza y respeto de las personas. Este respeto después se traduce en influencia y confianza delegada.
En el caso que tu novia sea pareja ministerial, líder o discípula si debes indicarlo antes de tiempo, ya que no conviene para el nuevo noviazgo ni para el grupo que ambas relaciones se mezclen. Por lo tanto si debes hablar con tus líderes al respecto.
Por lo demás, creo que debes tener una buena conducta en tu noviazgo que te permitan crecer en santidad. El amor se cultiva por medio de la santidad y se derriba o ahoga por el pecado. La tentación sexual estará presente en todos los noviazgos de una u otra forma, pero está en tí evitarla y vencerla. Con mi esposa Debbie, cuando fuimos novios, tomamos la decisión de darnos besos de ningún tipo. Ambos reconocimos que éramos vulnerables y queríamos llevar un noviazgo santo y además largo. Por radical que suene, esta fue la medida que usamos para evitar las tentaciones. Eso nos permitió mantener un noviazgo por casi 6 años sin cortar una sola vez y llegar al matrimonio sin haber tenido relaciones sexuales. Por el contrario he visto noviazgos en constante riñas, celos y pleitos, provocado por las tentaciones sexuales. Ellos creen que pueden seguir besándose o tocándose sin problema alguno, y no es cierto. El que juega con fuego, se quemará.
Creo también que todo joven debe mantener un noviazgo equilibrado en el tiempo que se dedican el uno al otro y procurar tener gente alrededor cuando se junten, ya sea en grupo de amigos o con la familia. Y deben servir a Dios mejor de lo que lo hacían solos, ya que dos son mejor que uno.