La posibilidad de ofrecer cursos virtuales en la Iglesia es hoy una realidad. El poder tomarlos también se ha facilitado mucho gracias a la llegada de las nuevas tecnologías. Sin embargo, depende de la iniciativa ahora de cada cristiano el poder tomar todos los recursos que la internet nos ofrece.
El e-learning o aprendizaje a distancia es uan de las iniciativas que los católicos comprometidos debemos fomentar. Quizás no tengamos el tiempo suficiente para poder asistir presencialmente a cursos dictados en vivo, pero los cursos a distancia ahora son una nueva facilidad para no caer en la ignorancia.
El buen ánimo y la actitud emprendedora nos debe motivar a hacer uso de estos medios. De nosotros depende, de la Iglesia depende, las almas lo exigen y no podemos quedarnos cruzados de Brazos. Dios nos convoca... ¿le responderemos?