• Busque síntomas de dependencia a Internet. Pregúntese si el uso de Internet de su hijo le afecta en su rendimiento escolar, salud y relaciones con familiares y amigos.
Determine cuánto tiempo pasa su hijo conectado.
• Obtenga ayuda. Si su hijo demuestra signos evidentes de adicción a Internet, considere la posibilidad de buscar ayuda profesional.
El uso compulsivo de Internet puede ser sintomático de otros problemas como depresión, enfado o baja autoestima.
• Examine sus propios hábitos de conexión. ¿Tiene problemas para controlar el uso que hace de Internet? Recuerde que usted es el modelo más importante para su hijo.
Estas reglas pueden incluir: un período de tiempo limitado de conexión al día, nada de explorar o mensajes instantáneos hasta que los niños acaben sus tareas escolares, nada de salas de chat ni contenido para adultos en línea.
• Coloque el equipo en un sitio visible. Ponga el equipo en un área de la casa frecuentada por todos, no en el dormitorio del niño.
• Busque un equilibrio. Fomente y apoye la participación de su hijo en otras actividades, como la práctica de algún deporte con otros niños.
• Ayude a su hijo a enriquecer su vida social fuera del ordenador. Si su hijo es tímido o tiene dificultades de relación con otros niños, considere la posibilidad de que siga algún tipo de clase que estimule el desarrollo de sus habilidades sociales. Fomente actividades que pongan a su hijo en contacto con otros chicos con intereses similares, como clases de informática o aficiones.
• Sugiera alternativas. Si su hijo parece interesado únicamente en los videojuegos en línea, pruebe con algo que guarde algún relacionado con alguno de sus juegos favoritos y que no requiera estar conectado. Por ejemplo, si su hijo disfruta con los juegos de rol de fantasía, anímele a leer libros de fantasía.