¡En este primer número, deseamos compartir la Introducción al tema de Internet  en la vida del hombre y de la Iglesia!
 
lunes 20 de agosto de 2007
Conocemos que Internet hoy en dia, es un medio de comunicación, diversión, entretenimiento y que incluso ya forma parte ya en asuntos comerciales y de negocios.
 
También sabemos que es una red, un mecanismo para transmitir información de una computadora a otras computadoras. Incluso se puede comparar con la manera de operar de la red mundial de telefonía.


 
 

Sin embargo, lo importante no sólo consiste en saber la profundidad de lo que significa Internet o cuál ha sido su historia. Lo realmente importante será saber cuál es su alcance, impacto y significado en la vida de todo hombre que se pone en contacto con este medio.
 
Sólo así podremos descifrar su riqueza, y comprender la precaución del mismo. Sólo así podremos utilizar este medio en beneficio del Bien, en el progreso y desarrollo material y espiritual de todo ser humano.
 
¿Que es lo que esto quiere decir? Que debemos explorar todas las posibilidades que nos ofrece Internet para hacer un cambio positivo en la vida del hombre. Sin embargo, al leer la realidad de los tiempos y comprender que el ser humano se ha “virtualizado” y “tecnificado”, se revela la impersonalización del hombre, lo cual es peligroso para su integridad y dignidad, si hombres y mujeres se aíslan en si, frente a una computadora, sin una interactividad real, tan sólo virtual.
 
Internet es un  maravilloso medio de comunicación, indudable, ya sea conviviendo, ya sea para formarse y para informarse gracias a su instantaneidad y sus casi infinitas posibilidades. Pero no comprender que es tan sólo un “medio” y no un fin en si mismo, es la diferencia entre usar el internet o dejarse atrapar por el Internet, llegando incluso a esclavizarse por el mismo en la llamada “tecnoadicción”.
 
Esta herramienta provee de satisfactores en las necesidades del hombre actual. Comunica, es canal de negocios, de publicidad, de mercadeo, de información, de aprendizaje. Es u medio de expresión y conocimiento. ¿Pero qué es lo que le hace falta? Nada. No es a Internet lo que le hace falta algo. Es tanto al hombre y a la mujer del siglo XXI a quienes les hace falta algo: CULTURA INFORMÁTICA.
 
Sin cultura Informática, será imposible que todos los hombres y mujeres del mundo puedan acceder a esta fuente de conocimientos. Es por so que muchos caen el desconocimiento, en la ignorancia o en la pereza tecnológica, pensando que por su edad o su nivel sociocultural o económico son incapaces de usar Internet.
 
Esta cultura informática es igualmente desigual en la Iglesia Católica. El interés en conocer la naturaleza, propiedades y alcances de Internet es patente. El Magisterio de la Iglesia es rico y significativo en torno a este fenómeno mundial. La teoría, aunque no es vasta, es concreta y valiosa. Pero en la práctica, esta cultura informática está descuidada.
 
La acción de la Iglesia Católica en Internet está limitada a la información católica y  a la pastoral catequética. LOs recursos casi ilimitados de Internet no están siendo explotados a su máxima capacidad por la gran precursora de la educación mundial. La Iglesia Católica, la Gran Maestra, Culta y Sabia Educadora del mundo, ahora parece estar rezagada, marginada en la ignorancia tecnológica...¿Qué debe hacer?
 
Primeramente está en cada uno de sus hijos, miembros de la Iglesia, el deber de conocer  la riqueza objetiva de internet, redescubrir su verdadero sentido iluminados por el Magisterio de la iglesia y por último impulsados por  sus pastores a la utilización de este medio con todos sus recursos. Internet no es un gasto innecesario si se sabe utilizar y dar  el lugar y tiempo adecuado.
 
Los católicos debemos ser impulsores de esta cultura informática en Internet. La red necesita grandes y santos proyectos ue lleguen a todas las esferas humanas, no sólo a los católicos sino a los no católicos. Éste es el nuevo Areópgo, como lo dijo alguna vez el Santo Padre Juan Pablo II, de feliz memoria. El Areópago, como en los tiempos de San Pablo, un lugar de encuentro, de conocimiento, de enriquecimiento ideológico.
 
Así como los pirmeros cristianos, debemos llenar de valor huamno, de valor cristiano toda la Red, la cual siempre está dispuesta a ser mejorada, ampliada, renovada por las “nuevas ideas” que brinden los cristianos, o Internet seguirá siendo un constante espiral que se desenvuelve hacia el vacío de la inconciencia, la vanidad, la crítica y la mezquindad humana. Si es ayuda o amenaza para el hombre, depende se nosotros realizarlo.
Internet: ¿ayuda o amenaza para el hombre?