La imagen ciudad, además, cumple con el servicio que cada necesidad determina. Se trata de un único código visual, al que el transeúnte y el turista asimilan como un servidor dispuesto a asistirlo en sus necesidades. Aplicada apropiadamente en espacios urbanos, la comunicación visual garantiza la permanencia y correcta apreciación del patrimonio cultural de la ciudad, que en sí es la base en la que se construye la ciudadanía de un pueblo.
El crecimiento desordenado de la publicidad ha terminado por invadir el espacio público de nuestras ciudades. Esto ya ha causado serios problemas de contaminación visual. Espacios en donde se desarrolla la vida pública y la expresión ciudadana de nuestras comunidades han sido saturados por letreros, vallas, avisos y carteles promocionales. La comunicación visual es capaz de crear el espacio adecuado en el que la promoción comercial puede convivir con los valores patrimoniales y culturales de la ciudad.