¡Ya estoy mareado de tanto dar vueltas!. Esto es como caminar por un campo de batalla, de trinchera en trinchera. ¿ Donde está el enemigo?.No puedo más, así que me tumbo a la bartola, en la única sombra que han dejado las malvadas huestes del señor de las zanjas.
desvarío provisional
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Ahh... pierdo el suelo y el aire se vuelve denso, como manos de agua tibia que me acarician el ánimo. Los músculos por fin se mueven libres, ajenos a la gravedad que antes nos lijaba contra la tierra...desvanecerse....
Flootaanndoo...
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El corazón... del denominador...no pacifica...a muchos...pero tumbarse...es importante que su dueño... de las justicias... o de perdonar... las dificultades de mujeros o esta parroquia... es una guerra de pasos al ombligo...y quien lleve gorro que se tumbe en la señal...y a otras vidas...
...R.E.M...
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Por fin encontré el bosque que estaba buscando, frondoso, fresco a la vista pero cálido al tacto, húmedo y fragante, casi más animal que vegetal. ah... su cercanía es una paradoja, me produce paz y vértigo, es acogedora pero me amenaza...después desperté y me tuve que cambiar de calzoncillos.
Al otro lado del muro
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Hombres de musgo
Tanto si te gusta el arte, como si no, el camino es un enorme y magnífico museo, tan extenso como asombroso, donde lo medieval está plenamente vigente hoy en día, si no, mirad esas dos figuras que se inclinan ante el caballero orante: ¿no os recuerdan a dos peregrinos con mochila y capa de agua?.
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Extrañas sensaciones familiares
Cada cual se viste para el camino como quiere. Lo dispar del paisanaje, lo hace mucho más ameno y peculiar, un placer que no es habitual en la vida real. Estos amigos vienen de Bejar, en Salamanca.