Comía frijoles porque sentía que estaba en época de recesión, aunque no fuera del todo cierto. La verdad estaban buenos, los había guisado mi muchacha. Por eso digo que la supuesta recesión era más bien medio mental, sólo en determinadas cosas me subía al vagón de la austeridad.
Me llamo Catarino, pero acá todos me conocen como Castor.
El sobrenombre me lo puso alguien a quien supongo le caigo mal, aun no entiendo la razón, quizá sea una tontería pero el castor de HomeMart trae gorra y yo pues siempre...me vale madres. El asunto es que así me dicen aunque no me guste. De ser por mi, me gustaría que me llamaran...no sé...algo duro, de malo...como... no se me ocurre nada.
Algunos clientes me dicen profe, eso me agrada, aunque no me convence del todo.
Imaginemos que me encuentro en la pista de exposición, de traje, impecable, y alguien desea llamarme...La música a todo lo que da, la gente hablando, no se escucha nada, el interlocutor tiene que gritar, ¿pero qué grita?...¿Profe?¿Castor?...no.
Que grite...¿Catarino?...menos...mejor que grite...Sayid...Sí, como el Irakí de Lost.
Sayid es un nombre interesante...el problema es que después de decirle a la gente como me dicen, me van a decir...¿Cómo el de Lost?...