el placer de lo cotidiano
 
 
Bueno, a ver como empiezo...
Hoy me ha llegado un correo, una cadena de estas de amor que venía a decir lo siguiente: no llores por lo que pudo haber sido, sonríe por lo que fue.
 
Bien, recapacitemos. Necesito desahogarme. Vayamos por pasos:
Antes tenías:
una lengua con la que jugar,
unas orejas para mordisquear
una melena en la que enredarte
unos ojos a los que mirar
un cuello para descender por él
unos pechos que tocar
un ombligo con el que deleitarte
y unas piernas por las que perderte
 
Ahora mírate ¿qué tienes? ¿Un recuerdo?
No me jodas, el recuerdo no se puede follar.
lunes 15 de enero de 2007
Reflexiones nocturnas