En el 2007 fue la séptima edición del FITLA, que contó con la participación de Teatro de los Andes (Bolivia), Yuyachkani (Perú), Teatro sin Paredes y Teatro del Mar (México). Jorge Folgueira y su tenaz junta de colaboradores han llevado a cabo desde el año 2001 una amorosa labor para que haya un verdadero intercambio teatral de alta calidad entre Latinoamérica y Los Angeles, ciudad que cuenta con una enorme población latina. Desde sus inicios, además de la presentación de espectáculos, el FITLA ha contado con talleres impartidos por los visitantes, programas y presentaciones en centros educativos y comunitarios, y ha hecho reconocimientos especiales a la labor de personas tan significativas para el teatro contemporáneo como Osvaldo Dragún, Oscar Liera y Enrique Buenaventura (In Memoriam), Teatro La Candelaria y Santiago García, Grupo Cultural Yuyachkani, Grupo Teatro Malayerba, Eduardo Pavlovsky, José Luis Valenzuela y José Bable, entre otros.
En el FITLA 2007 la representación mexicana estuvo a cargo de “Divino Pastor Góngora” y “La excepción y la regla”. La primera obra, escrita por Jaime Chabaud para un único actor, fue interpretada por Carlos Cobos, quien encarna a doce personajes en escena bajo la dirección de Miguel Angel Rivera. Fue presentada del 25 al 28 de octubre en el Ford Theater. Puede decirse que “Divino Pastor” es una obra sobre el valor mismo del teatro: “La obra presenta la tragicómica caída de Divino Pastor Góngora, un actor ficticio de la Nueva España del siglo XVIII que, después de acariciar la fama, escapa de un inquisidor obsesionado con su captura. En su huída, vive de contar y cantar en humildes poblados fragmentos de su historia teatral, sainetes, canciones y otros versos de la época (...). Una obra que invita a pensar en el valor lúdico, erótico y libertario del teatro, en aquella época y en la nuestra” (website del FITLA). Chabaud es actualmente uno de los más reconocidos autores y directores teatrales mexicanos, por lo que la inclusión de una obra de su autoría era de gran importancia para el FITLA.

La excepción y la regla. Foto cortesía de FITLA
“La excepción y la regla”, una de las últimas obras de Bertold Brecht, fue presentada por “Teatro sin paredes” en el 24th Street Theater del 8 al 10 de noviembre de 2007. La obra trata cuestiones relativas al abuso de poder y la manipulación de la justicia, muy relevantes para el actual contexto social que vivimos, particularmente en los EEUU. Este montaje se basó en una interpretación de Brecht con técnica de clown, por lo que destacó la actuación de Aziz Gual, quien tiene ya una trayectoria de muchos años en el género. La obra también contó con la dirección de David Psalmon y las actuaciones de Oliver Avendaño, Roam León, Felipe Madrigal, Madeleine Sierra y Francois Duregne. Un hecho curioso es que muchos niños asistieron al teatro, ya que sus padres quizá se confundieron por el hecho de que uno de los actores (Duregne) iba a presentar un espectáculo infantil posteriormente. Sin embargo, este público tan particular se mantuvo atento durante toda la obra, interactuando activamente con el espectáculo. Como dijo Jorge Folgueira, director del FITLA: “Ya quisiera uno haber podido ver un Brecht bien montado a esa edad”. Hay que resaltar el bello trabajo de vestuario y escenografía de Adriana Olivera y Jesús Hernández.
Por su parte, Teatro de los Andes (Bolivia) participó con “En un sol amarillo”, presentada con supertítulos en inglés en el Kirk Douglas Theater de octubre 26 a noviembre 25 del 2007. Así, esta obra contó con reseñas muy positivas de la prensa angelina más allá del ámbito hispánico, incluyendo ‘Los Angeles Times’. El espectáculo, que fue creado a partir de una recolección vivencial de testimonios de personas gravemente afectadas por el sismo de 1988 en varias áreas de Bolivia, logra conjugar exitosamente visiones humanas y poéticas, serias y humorísticas; a la vez que una crítica social a la corrupción militar y gubernamental, aspecto que atañe también a la situación de tantos otros países y seres humanos en la contemporaneidad. Es un espectáculo muy rico visualmente, en el que mínimos elementos escenográficos son utilizados con gran creatividad y efectividad simbólica. Cabe destacar también el fluido e impecable trabajo actoral de los integrantes de Teatro de los Andes (Lucas Achirico, Daniel Aguirre, Gonzalo Callejas y Alice Guimaraes), a la vez que el texto muy bien construido de César Brie, que en conjunción con los otros elementos del espectáculo, logra darle una dimensión de universo estético integral.

Rosa Cuchillo con Ana Correa
El Grupo Cultural Yuyachkani participó con dos espectáculos: “Rosa Cuchillo” y “Te voy a contar”, presentados en el Ford Theater el 1 y 2 de noviembre respectivamente. “Rosa Cuchillo” es un espectáculo unipersonal creado para llevarse a cabo en lugares públicos. De hecho, es concebido más como un rito de purificación, limpieza y florecimiento. Según la actriz Ana Correa (website del FITLA): “La acción escénica fue creada para ser confrontada en Mercados Andinos del interior del Perú. Rosa Cuchillo irrumpe en el cotidiano de los pobladores y los sorprende en un diálogo con la teatralidad a través de la fábula, la danza, el rito, la fábula, lo concreto, lo onírico, la imagen y la música, buscando remover la memoria para generar una nueva mirada a la historia vivida en los últimos veinte años en el Perú”. El tema del cuerpo social mutilado y la memoria traumática tras años de violencia y miles de desapariciones forzosas en el Perú moderno, es uno de los ejes principales del trabajo de Yuyachkani, quienes han hecho varios performances públicos relacionados, incluyendo acompañamientos a la Comisión por la Verdad y la Reconciliación en el Perú. En su prólogo al libro de Miguel Rubio—miembro fundador de Yuyachkani—titulado “El cuerpo ausente” (2006), la investigadora Ileana Diéguez Caballero señala que “Estos trabajos fueron realizados como tentativas de reparación simbólica, buscando desde el arte contribuir al proceso de curación y justicia social”.
“Rosa Cuchillo” el impecable manejo corporal de Ana Correa, su hermosa vestimenta andina tradicional (pero de color blanco como el ánima que busca a su hijo desaparecido), la danza, la música y el agua purificadora que esparce al final hacia los espectadores, lograron acercarnos a la experiencia ritual a pesar de la falta del contexto para el cual fue creada. El espectáculo culminó con la proyección de un registro fílmico de “Rosa Cuchillo” en espacios públicos peruanos y de testimonios de familiares de desaparecidos, hecho de gran significación por el escaso conocimiento que se tiene de lo acontecido en Perú durante el fujimorismo. También hubo una sesión de preguntas y respuestas con el público en el que Correa cuestionó el discurso de la posmodernidad porque tiende a fragmentar y subvalorar las culturas ancestrales. La actriz también ahondó en las relaciones entre la labor de Yuyachkani y la realidad social del Perú, estableciendo la necesidad de escuchar a aquellas víctimas que no han sido escuchadas. Señaló que las atrocidades de Sendero Luminoso son ampliamente reconocidas y sus líderes están en la cárcel, pero no ocurre lo mismo con las atrocidades del gobierno y las fuerzas armadas.
El segundo espectáculo presentado (“Te voy a contar”), consistió en un “mano a mano” de dos cuenteras populares encarnadas por Ana y Débora Correa. Los cuentos incluidos, según dicen las actrices: “fueron rescatados de la tradición oral de las naciones Shipibo-Conibo y Aguaruna, leyendas cusqueñas y cuentos de autores peruanos, animados con canto, danza y una espectacularidad basada en la indagación que el grupo Yuyachkani ha realizado por más de tres décadas sobre sus múltiples y ricas tradiciones nacionales” (website del FITLA). Como es habitual en Yuyachkani, destacaron la riqueza y los matices en el manejo corporal de ambas actrices y la resolución teatral de los cuentos a partir de pocos elementos escénicos muy bien escogidos, en conjunción con la música, la danza y la acrobacia. La participación del público hizo parte integral de un espectáculo que bellamente logró recrear el espíritu lúdico y colectivo inherente a las tradiciones orales, no sólo las latinoamericanas. Los espectadores entraron sin dificultad en el universo propuesto y aceptaron con alegría el hecho de solamente poder salir del teatro bailando. Cuestiones como nuestra relación con el medio ambiente, con los cuentos e historias tradicionales que trazan el hilado de nuestras vidas, y un cuestionamiento de la visión peyorativa de las culturas ancestrales, entre otras, fueron parte esencial del espectáculo.
En el 2007 el FITLA reconoció con el premio Dioniso a Teatro de los Andes y a la revista mexicana de teatro ‘Paso de Gato’, una de las cuatro principales publicaciones teatrales de Iberoamérica, la cual incluso cuenta ya con un espacio televisivo en un canal cultural (Canal ONCE-México). De este modo, el FITLA reconoce no solamente la labor de los creadores sino la de los difusores y críticos de teatro, entendiendo ambas como partes esenciales de un mismo propósito.
En conclusión, FITLA 2007 logró seguir cumpliendo su objetivo de traer excelentes propuestas teatrales representativas de los países que conforman la muy diversa población latina de Los Angeles, y continúa luchando por abrir aun más los escasos espacios existentes para el teatro latino y latinoamericano en español. Esperamos con ansia el FITLA 2008.
Paola Marín y Gastón Alzate
* Fotos tomadas del web site del FITLA