“Hecho en México”, de la obra La Banda de las Recodas (música de Tareke Ortiz),
en la que se manifiesta la crítica al abuso estatal enlazado a la crítica de la violencia contra la mujer (concretamente lo que ocurre en Ciudad Juárez).
Por los editores de Karpa
El cabaret contemporáneo mexicano recontextualiza un género que tuvo su apogeo alrededor de 1920 y 1930 en la capital mexicana y que se fue debilitando a partir de los años cincuenta hasta casi desaparecer. Algunos de los artistas que le dieron carta de presentación formal al movimiento desde mediados de los años ochenta fueron, entre otros, Astrid Hadad, Tito Vasconcelos, Regina Orozco y Jesusa Rodríguez. Parte del éxito de esta primera generación se debió al desplazamiento de la dramaturgia predominante en el teatro formal y a la ganancia de un espacio teatral abierto, el cual logró mantenerse económicamente (no sin dificultades) por su estrecha relación con espacios considerados como para-teatrales, propios del entretenimiento nocturno en una ciudad cosmopolita como es el DF. Precisamente la autonomía de esos espacios ha permitido que este teatro se abra hacia otros públicos e incluso, ha llegado a atraer a gran parte del público del teatro académico, que muchas veces ha llegado a ensimismarse en un excesivo formalismo o esteticismo.
El movimiento de cabaret contemporáneo mexicano ha experimentado grandes transformaciones en los últimos cinco años. Parte de esta expansión y difusión se ha debido a la labor realizada por Las Reinas Chulas en el bar El Vicio, que otrora fuera El Hábito, lugar de presentación de Liliana Felipe y Jesusa Rodríguez durante muchos años. Hoy en día Jesusa está dedicada a otras actividades de directa participación política y resistencia civil, al igual que al Instituto Hemisférico de Performance y Política, proyecto conjunto con Diana Taylor. Por su parte Ana Francis Mor, Cecilia Sotres, Nora Huerta y Marisol Gasé quienes cuentan con una sólida formación teatral, se han dedicado a una intensa labor pedagógica y de renovación del legado dejado por la generación iniciadora de este movimiento en su vertiente contemporánea. Discípulas tanto de Tito como de Jesusa, para las Reinas Chulas el cabaret significa fundamentalmente desobediencia civil y resistencia, señalando así la estrecha conexión entre su obra y el activismo social. El bar El Vicio ejerce como un espacio de apertura a espectáculos que muestran distintas visiones críticas sobre la oficialidad política y/o cuestiones de desigualdad social, a la vez que encarnan propuestas teatrales tan diversas y plurales como el género mismo del cabaret, en el que caben desde stand-up comedy, esketches fársicos o espectáculos musicales en esencia, hasta puestas en escena cercanas a muchos otros géneros como el clown o el/la performance.
Entre los espectáculos que ha generado la compañía de las Reinas Chulas se encuentran, El Código Shakespeare, el Cirque du Chuleil, la Banda de las Recodas, el Año de la Puerca y Fiesten.
La presente conversación se llevó a cabo en el bar El Vicio en el marco del V Festival Internacional de Cabaret, en Junio del 2007, en la Ciudad de México.
Karpa: El movimiento de cabaret mexicano podría ser interpretado como parte de un movimiento más amplio generado en México, y en gran parte de Latinoamérica, como reacción contra las políticas neoliberales, ya sea desde el arte o desde otros frentes. En este sentido, buscaría una reestructuración del tejido social. ¿Cómo se ven ustedes como compañía dentro de ese hipotético movimiento?
Ana Francis Mor: No sabría por qué estamos haciendo lo que estamos haciendo en relación a la reestructuración del tejido social. El caso es que la vida nos ha llevado por ahí, supongo que nuestra voluntad e intención también, pero yo dividiría lo que estamos haciendo en tres grandes grupos de cosas. La más evidente y la que se supone hacemos oficialmente es hacer espectáculos aquí en El Hábito, tenemos un teatro bar en el cual hacemos espectáculos de teatro cabaret a los cuales la gente viene supuestamente a divertirse, a tomarse unas chelas, a pasársela bomba. Ese es un tejido que estamos armando, una red de aliados. Finalmente lo que exponemos en este espacio son nuestras ideas sociales y políticas, que compartimos con mucha gente. En ese sentido nos hemos hecho de muchos amigos activistas, periodistas, académicos. Claramente hay una preocupación general ciudadana y sobre todo en esta ciudad de reconstruir el tejido social, de relacionarnos de otra manera, para que no nos sigan viendo la cara de la manera tan brutal en que nos la han visto en los últimos quinientos años, por decir algo. Por otro lado tenemos todo el asunto de talleres. Allí tenemos varias cosas. Hemos trabajado con población indígena y campesina, hombres, mujeres, jóvenas y jóvenes, y niños, haciendo talleres de desarrollo humano, para mejorar las condiciones de pobreza y de miseria.
K: ¿Esta actividad la hacen al mismo tiempo o hay una época particular del año en la que se dedican a eso?
Ana Francis Mor: Eso lo hicimos durante tres años. Estuvimos trabajando con el programa IMSS Oportunidades [patrocinado por el Instituto Mexicano del Seguro Social]. Primero con Jesusa Rodríguez que fue la que inició este proyecto y luego ya nos quedamos nosotras solas trabajando con una serie de sicólogos, sociólogos, etc, quienes hacían este trabajo con las personas indígenas y campesinas, y luego venía la parte del juego del teatro. Nuestro trabajo era abrirle el corazón a las personas, para que la información sobre el desarrollo humano, sobre la autoestima, sobre estas herramientas para tener una vida un poco más digna a nivel emocional, entrara de mejor manera.
K: ¿Qué importancia tuvo esta experiencia en el trabajo de ustedes en el teatro?
Ana Francis: Esta experiencia nos marcó tremendamente como compañía y como equipo de trabajo y lo hemos seguido haciendo en otros ámbitos.
Cecilia Sotres: Utilizando el teatro cabaret como herramienta. Es decir, la obra que hacíamos dentro de los talleres de empoderamiento era de género de cabaret. Utilizando el género te hacías aliado, por decir un ejemplo, de las mujeres indígenas, porque contábamos una historia paralela a las que ellas estaban viviendo, una situación de violencia, pero en un género fársico. Las mujeres empezaban a reír viendo este personaje. No era un melodrama o un teatro meramente didáctico brechtiano, sino más bien como un cabaret que les permitía por medio de la risa entrar en el tema. Como dice Ana, les abría el corazón. Así era más fácil que las ideas que estaban viendo a lo largo del taller pasaran al teatro cabaret.
Marisol Gasé: El teatro cabaret servía mucho más que las palabras de la sicóloga. Ellas tomaban un taller en la mañana con una sicóloga que les hablaba de tomas de decisión, comunicación directa, autoestima. En la tarde, se supone que nosotras reforzábamos todos los conceptos que ellas habían visto en la mañana en un taller de 5 o 6 horas en el que hacían muchos ejercicios de “escribe lo que más te gusta o disgusta”, ejercicios en grupo, sesiones bastante largas y fuertes y de repente, después de dos o tres días de estar viendo el personaje de Petra que es el personaje de nuestra historia, decían las mujeres: “¡Ah, claro! como Petra en este momento”. Allí era donde el taller caía increíblemente. Ellas al tercer día también actuaban.

Marisol Gasé en El año de la puerca. Foto de G. Alzate
K: ¿Las mujeres de los talleres llegaban a hacer cabaret?
Cecilia Sotres: Ellas hacían un mito, pero de alguna manera era también cabaret.
Marisol Gasé: Les dábamos papel y pintura y cosas para hacer, y hacían unas cosas realmente increíbles y después todas las mujeres participaban. Alrededor de cien mujeres. Y ya al final de la semana construíamos una especie de concierto de la naturaleza con tambores de mar, con tambores de agua, con sonidos hasta con unas mangueras, silbatos, todo esto dirigido por un músico increíble que es Tareke Ortiz. Era un alucine todo, compartir el rollo del cabaret, la farsa política llevado a la realidad de estas mujeres. Pasaban en una semana a ser otras personas y mucha de la culpa la tenía el cabaret.
Ana Francis: Justo una de las herramientas que se trabajaban del taller era la solidaridad entre mujeres, entre los hombres, entre los jóvenes y las jóvenes, por esta idea simple de que en bola consigues más cosas que tú solo. Nada más aprovechando la relación comunitaria que sí tienen las personas indígenas y campesinas. Esta sensación de a de veras vivir en comunidad que en la ciudad se ha perdido muchísimo. Desde que tenemos el teatro bar (El Vicio) tenemos que estar en la ciudad mucho más. Y nuestro trabajo y nuestra vida han cambiado mucho. Por otro lado, las condiciones políticas del país han cambiado radicalmente. Una cosa es lo que se puede hacer en la ciudad y otra muy distinta lo que se puede hacer en el resto del país. Creemos que ahorita es nuestro tiempo justo para trabajar en la ciudad. Estamos siguiendo la misma estructura, juntando la información sobre salud sexual y diversidad sexual con el teatro cabaret y vamos a las secundarias, repartimos materiales.
K: ¿Involucran a los jóvenes que están haciendo cabaret?
Ana Francis: Sí, hacen una parte muy importante.
K: ¿Para eso tienen algún apoyo institucional?
Ana Francis: Tenemos apoyo del Instituto de las Mujeres del Distrito Federal. Pero también hay que decir que cuando empezamos con El Vicio no queríamos dejar de hacer este trabajo social. Por ello nos vimos en la necesidad de convertirnos además en una ONG. A partir de ahí hemos recibido financiamiento para hacer justamente estos proyectos y nos ha resultado bastante bien. Resulta ser que lo que hacemos nadie lo hace y que una información dicha de esta manera se potencia mucho más. En este campo trabajamos en causas que nos interesan mucho como la despenalización del aborto, como la ley de sociedades de convivencia, derechos humanos, violencia contra la mujer.
K: ¿Cómo relacionan este tipo de actividades con la presencia de ustedes en los medios, especialmente en la radio?
Ana Francis: Hemos hecho mucha presencia en los medios, bajo el pretexto de promocionar el changarro. Está por ejemplo Marisol en el programa El Wueso [junto a Fernando Rivera Calderón], un programa muy sui generis que ha pegado muy bien.
Cecilia Sotres: ...y que usa por cierto el teatro cabaret para dar las noticias a través de la farsa.
Marisol Gasé: Estamos ahora nominados a un premio de periodismo y por primera vez se está usando el rubro “Radio Cabaretera”. Se trata del humor a través de la noticia. La escaleta es la noticia dura y a partir de ella se hace un esketch con una imitación de algún político. Y esto es hora y media de programa diario. Incluso nuestro eslogan es: “El Wueso informativo, informamos divirtiendo, divertimos informando”. Es algo que está en boga y que es tan necesario. Yo que vivo en el cabaret, de repente verlo así con humor, toda la problemática, los asesinatos “el triunfo” de Calderón, te hace tomar distancia, te relaja, que no te vayas a matar aquí a Churubusco de la depresión. Hoy mismo me preguntó Julieta Gurrola, cómo podía vivir yo todos los días oyendo noticias. Ella me dijo que oye noticias una vez a la semana y está toda la semana contrariada. Yo le dije que era como mi obligación ahora. De repente, el fin de semana, que no estoy en el Wueso y que no estamos dando funciones, es así como: “¿qué está pasando?”. De verdad tengo que comprar el periódico, abrir el internet y leerlo. Saber que hay cuatro cabezas, más muertos y ya el lunes hablaré de eso. Hay que saber qué pasa y poder explayarlo, hacerlo cabaret y comprenderlo, y poder desahogarte con el chiste, con el humor.
Ana Francis: Con este trabajo y presencia realmente hacemos dos cosas: promocionamos lo que hacemos, el cabaret, y también tenemos una presencia de opinión. Esto no es sólo lo de Marisol en el Wueso, sino programas de opinión a los que nos invitan para discutir el tema que sea.
K: Son una voz...
Cecilia Sotres: Opinar sobre la diversidad, opinar sobre las leyes de sociedades de convivencia, sobre el teatro en México, el cabaret..
Ana Francis: Lo interesante es que justo estas mesas de opinión ya necesitan esta voz desde el humor, porque se supone que nosotras somos especialistas del humor, la única especialidad que tenemos. En ese sentido a mí me gustaría retomar una idea que tiene Jesusa [Rodríguez], que dice que el humor es como un bisturí que sirve para matar o para sanar. El humor, como bien dice Marisol, ayuda a comprender, no a evadir. Mirar las cosas con humor no es para evadirlas sino para comprenderlas mejor.
K: ¿En qué consistiría el humor para evadir?, o mejor, ¿Cómo definirían el humor que ustedes hacen?
Cecilia Sotres: Nuestro objetivo en este lugar y en todos nuestros espectáculos no es hacer reír al público. Lo tenemos que “engañar” en el mejor sentido de la palabra, pensando en que se van a venir a divertir y a reír, pero ese no es nuestro objetivo. Es una herramienta para transmitir una idea, una tesis, lo que es además mucho más fácil de hacer a través del humor. Hay un humor misógino...
Marisol Gasé: Hay un humor que promueve el sistema también.
Cecilia Sotres: Y cuando tú oyes un chiste de esos, como dice Ana, te enferma, no es sanar, no es analizar, te enferma el alma, o sea oír dos horas de chistes misóginos de Polo Polo, pues de verdad te enfermas. Es toda la ideología falocrática, paternalista, por decir lo menos.
Ana Francis: Yo he estado pensando mucho en las últimas dos semanas que llevamos de Festival de Cabaret, y cuando vas viendo los espectáculos, la gente que viene, que lleva un buen rato... ¿Qué es lo que hace que el espectáculo funcione? ¿Qué es lo que hace que gentes conecten o que no?¿Qué rayos hizo que nosotras cuatro conectáramos? Claramente me lo pregunto porque volteo hacia adentro, pues. Y conectamos bien. Y ocurren cosas en el escenario que son difíciles de conseguir. Siempre que me pregunto eso a la conclusión a la que he llegado, esta última semana [risas] , es que tenemos un trabajo de comunidad importante entre nosotras cuatro, que nos procuramos mucho esta pequeña comunidad de cuatro, esta pequeña organización nos la procuramos mucho y la trabajamos un chingo a nivel personal, fuera del escenario, fuera de la chamba. Nos procuramos mucho la ayuda mutua. Y creo que eso aprendimos mucho con Jesusa y mucho en los [talleres de] empoderamientos. Esta cuestión de realmente verlo prácticamente: si nos ayudamos nos va mejor.

Ana Francis Mor en El año de la puerca. Foto de G. Alzate
K: ¿Cómo son las relaciones con la academia teatral o el teatro más tradicional?
Cecilia Sotres: Fíjate que justo hoy, venimos Marisol, Nora y yo de un evento que fueron los 45 años del CUT [Centro Universitario de Teatro de la UNAM]. Es muy chistoso cómo ha ido cambiando esta relación a través de los años con el género del cabaret, porque ahora un poco en broma, un poco en serio ellos dicen: “Aquí estudió Julieta Gurrola, Margarita Sáenz, Juan Manuel Bernal, Guachu Guachu.. y Las Reinas Chulas [risas]. Entonces nos da mucha risa. Ahora ya somos parte...
Marisol Gasé: Incluso Dagoberto Gama y toda esa banda que se acaban de sacar el Ariel y que son como muy famosos en el cine, se acercaron y nos dijeron: “¿Podemos sacarnos una foto?”. Y yo les decía: “pero si tú eres la estrella, no seas payaso, o sea, tú me diste clase baboso”. Y justo como dice Cecilia, se acercaron y nos dijeron: “Siguen igual de locas ¿verdad?”, “Ya nos enteramos lo de Sari Bermúdez” [presidenta del Consejo Nacional de la Cultura y las Artes bajo el gobierno de Fox]. Esto porque hicimos un numerito muy bonito con Sari Bermúdez en su última comida y fuimos a entregarle un cactus y le dijimos: “Para que usted siga cultivando el desierto de Sahari en la cultura”. [risas]
Cecilia Sotres: Y allí la academia nos odió. Se voltearon.
Ana Francis: Antes de eso todo mundo estaba hablando con nosotras con su copita, pasándola bomba, chismeando. Hicimos eso y todo mundo volteó la cara. Nadie nos conoció.
Marisol Gasé: Una señora nos gritaba: “¡Qué patéticas!”.
Ana Francis: A la salida pasaron cuatro o cinco a cagarse de la risa junto a nosotras, como de complicidad, pero allá adentro, ¿tú crees que alguien se sumó?.
Marisol Gasé: Yo recuerdo solamente haber visto a Luisa Huertas aplaudirnos, de muy lejos.
Cecilia Sotres: Nadie se unió, porque era la última comida de Sari y había que quedar muy bien. Pero a pesar de eso ahora nos respetan. Es muy distinto. Por ejemplo cuando yo estudié en el CUT hace entre diez y quince años era muy distinto. Este género del cabaret era visto como feo. Lo que se decía era: ”Jesusa no estudió aquí, Jesusa no pasó por el Centro Universitario de Teatro”; o directamente “Jesusa no estudió teatro”. Y por su lado, Jesusa odia a de Tavira y odia todo lo que tenga que ver con teatro universitario.
Ana Francis: Aunque estuvo un año.
Marisol Gasé: La corrieron.
Cecilia Sotres: Sí, pero para el CUT era así como que: “Aquí no estudió”, “no tenemos que ver nada con ella”, “no existe”. Eso hace quince años. Ahora los chavos se acercan a nosotros. Tenemos un chico en un espectáculo y le decimos justo “el chico CUT”, y está feliz. Por ejemplo, aquí la gente del CUT es bienvenida, puede entrar gratis. Ha cambiado la relación totalmente. Se empieza a respetar este tipo de género que ya se ve menos como género chico, hecho con las patas, que nada mas te va a hacer reír, es decir, todos esos prejuicios, estereotipos, han cambiado.
Marisol Gasé: Incluso los mismos maestros que nos iban a ver hace diez años al “Hijo del Cuervo” es así como que: “Reinas Chulas, ¿Ahora que están haciendo?”, “quiero irlas a ver” y “ya sé que están en esto”.
K: ¿Las escuelas de teatro se han interesado por los talleres?
Ana Francis: Sí, ahora yo estoy dando un taller de cabaret en Casa Azul.
Cecilia Sotres: Con el CUT estamos en pláticas desde hace unos años. No se ha podido concretar.
Ana Francis: La verdad es que a nosotras nos ha faltado tiempo. Un año dimos dos talleres al mismo tiempo y fue una cosa así brutal. Con Cecilia estábamos dando uno al año en el Helénico, ahora yo estoy dando este en Casa Azul como para probar terreno allí y Cecilia va a seguirlo dando. Nora también tiene un taller de unipersonal, pero nada más porque no ha tenido tiempo de mandar el fax o el mail para darlo en algún lado, ¿Me explico?; y Marisol ya debería estar pensando en uno...
Marisol Gasé: Hoy precisamente José Caballero me dijo que sus alumnos estaban interesados.
Cecilia Sotres: Pero ya diste uno.
Marisol Gasé: Bueno di uno chiquito. Nos invitaron a Espacio 2007, una porquería que Azcárraga también hace para sacar dinero de los estados, pero lleva 15 años de gran éxito, y fue el programa del Wueso porque tenemos ahorita el primer lugar de rating. Nos invitan a dar un seminario y yo di un taller de escribir un guión de radio con la noticia del día en cinco minutos, que es lo que yo hago en el Wueso, hago guiones y esketches una hora antes del programa y después los interpreto allí mismo en el estudio. Muy divertido. Además los chavos están guerrerísimos. Las preguntas eran: “¿Qué opinas de la Ley Televisa?” y estábamos al aire con las 26 cámaras de Televisa tomándote y nosotros respondiendo unas cosas ojetísimas. En cada corte llegaba un cuate y nos decía: “Oigan, no les den mordidas a la mano que les da de comer”. Pero yo creo que ese es el trabajo de la pluralidad y de la democracia, que es hablar de lo que no te gusta, aunque te estén dando de comer. Siento que esa es una parte de lo que nos toca hacer como creadoras, criticar el sistema. Hasta que no encontremos la justicia plena: criticar a lo que se mueva. O que deje de haber todos los cientos de muertos de hambre, los asesinados injustamente... nosotros no podemos dejar de hacer este trabajo. Que además es lo que nos libera y lo que sabemos hacer. Ya no te puedes traicionar a ti mismo, chin! ..[risas]
Ana Francis: Sobre la relación con la academia que mencionabas. Vino Nacho Escárcega, que es el coordinador nacional de teatro a ver Fiesten [parodia de la obra danesa Festen, montada con Diego Luna y Diana Bracho en el DF], que fue un espectáculo que fue hecho a modo de pastorela pero se alargó hasta marzo. Que además hicimos con todos los cabareteros que pasan por aquí durante el año. Éramos una compañía de catorce. Ha sido como de los mejore espectáculos que hemos hecho. Entonces este hombre vino y le encantó el espectáculo y nos dijo que hacía mucho tiempo no veía un teatro tan vivo. Esa reflexión me preocupó un poquito: que el coordinados nacional de teatro hacía mucho tiempo que no veía un teatro tan vivo [risas]... Pero el hecho sí nos da la pauta de lo que estamos haciendo. Estamos haciendo algo dentro del teatro.
Cecilia Sotres: No son los pesitos del Tavira.

Cecilia Sotres y Ana Francis Mor en La banda de las recodas. Foto de G. Alzate
K: ¿Qué quieres decir?
Cecilia Sotres: Es que hoy en la comida que tuvimos de los 45 años del CUT un cuate, uno de esos altos funcionarios de cultura de la UNAM decía: “Yo me acuerdo cuando estaba Luis de Tavira y entonces juntos estábamos clavando la escenografía...es que hacían teatro de a dos pesos”[risas] Sí, teatro de dos pesos, y ahora hace teatro de 7 millones y medio de pesos y se termina el presupuesto de cultura nacional, ¿no? Nada más nos volteamos a vernos las caras Marisol, Nora y yo…
Marisol Gasé: ...y enseguida Tizoc [Arroyo] volteó y nos dijo: “No van a hacer numerito, ¿no? Estamos de fiesta”. Y las tres con los dos dedos así ...dos pesitos … y luego todos los demás: “calma, calma”, “no, ¡por favor!”, “se los suplicamos”… [risas]
Cecilia Sotres: .. Y Alberto Domínguez: “Hoy no, hoy no” [risas] ...ya dijimos “está bien”. Si quieren fiesta, pues fiesta, eh...
Marisol Gasé: Nos dio hasta un poco de pena que todos al tiempo nos trataran de calmar.
K: Particularmente México tiene una tradición muy fuerte de teatro de director, con un papel a veces muy autoritario.
Ana Francis: Eso es muy raro. Yo soy directora de teatro además, y me gusta mucho dirigir teatro y me gusta mucho el teatro de directora. Me gusta mucho que los actores me hagan caso. Pero no hay padecimiento más grande que aquel actor que no entiende un carajo de lo que está pasando en su país, para hacer la obra que quieras. Yo no he padecido más como directora que trabajando así con actores que les da lo mismo hacer un personaje de un espectáculo de teatro que irse a hacer un comercial, que irse a hacer un capítulo de una telenovela y ojo, no porque uno no tenga que hacer esas cosas para comer, ¿me explico? Pero dónde está tu alma, tu corazón, tu voluntad, tu vocación, tu qué decir. Lo que tú piensas, lo que sientes. El teatro de director elimina cualquier capacidad autogestiva y autocreadora de los actores y de las actrices. Y es terrible. Entonces el director se convierte en ese ente, que se la pasa en soliloquio, en la chaqueta [onanismo]. Que de repente está como muy divertido andarse chaqueteando y que el Estado te ponga la lana. Pero está cabrón. Lo que obtienes es una distancia con el público brutal, montando obras sobre las depresiones del Canadá, que a quién coños le importan [risas]. Es mi ejemplo favorito, porque cada vez que voy a ver una obra de teatro canadiense, montada aquí desde luego, ¿y a mí que me importa que se sientan solos, cabrón? [risas] Nos estamos muriendo de hambre y ustedes en el pedo de por qué estoy solo y me llevo medio mal con mi mamá, no porque me haya pegado, sino porque la relación psicoanalítica…: ¡chinga tu madre! Por qué estamos hablando de eso si a nadie le importa.
K: ¿Cómo ven el trabajo de ustedes con respecto al de sus antecesores y antecesoras, especialmente el de Jesusa Rodríguez y Tito Vasconcelos de los que ustedes han sido alumnas?
Marisol Gasé: No es nada parecido el taller que hace Tito, que es nuestro maestro, lo que ahora hacen Ana y Ceci en el Helénico, y lo que hacen ya los chavos en escena. Es como más inmediato. Bueno, es lo que siento a través de lo que yo aprendí con Tito. Es otra técnica.
Cecilia Sotres: Hemos ido como juntando muchas cosas. Y nos falta tiempo de hecho como para bajar a papel cosas que no habían tenido tiempo o Tito o Jesusa. Jesusa te entrega todo lo que ha leído, te dice una bibliografía, tú lee todo, todo, todo; y habla y habla y habla.
Ana Francis: Y lo que le pesques
Cecilia Sotres: Tito te dice: “ustedes lean el periódico”, “se trata de tener una piñata y rellenarla”, órale, súbete a la escena. Nosotros hemos tratado de sistematizar. Yo tomé como las notas del primer taller que nos dio Tito en el CUT. Y un poco hemos ido como juntas sistematizando lo que nos ha enseñado Jesusa, que ha sido muchísimo. A futuro, sería muy padre publicarlo. Porque además han ido cambiando las cosas que enseñábamos hace 5 años. Y se lo decimos a los chavos: “No, estábamos mal, ahora pensamos que es esto”. Tratamos de sistematizar de alguna manera pero es un proceso, porque la verdad es que nadie te enseña a hacer cabaret y todo ocurre allí arriba.
Ana Francis: Alguna vez Jesusa nos dijo: “¿y ustedes con qué cara hacen talleres de cabaret?” Y le dijimos: “con la que tenemos y con lo que podemos, porque nadie lo hace”. Ni Tito ni Jesusa lo hacen. Dieron un taller cada sexenio y a medias, porque luego te tuviste que ir a quien sabe donde. Y hay un chingo de gente que lo quiere hacer, y hay un chingo de necesidad nuestra de compartir este pedo para no estar solas.
Marisol Gasé: Lo más maravilloso que tiene el cabaret es que se produce, se escribe, se dirige, se actúa. Todos hacen todo. Yo tengo algo que decir y te lo comparto a ti o a ti. Y tú estás de acuerdo conmigo entonces lo hacemos. Luego le echamos una lanita. Eres tu propio director. Escribes lo que te duele, lo que quieres gritar, lo que ya no quieres callar. Tu propia dirección. No te puedes esperar a que te llame José Caballero para la compañía Nacional de Teatro, porque no te va a llamar. En cambio, aquí en el cabaret lo generas tú. Generas a tu público, generas un estilo, tu propia calidad. Y si quieres entrarle de a de veras, pues hay que estudiar muchísimo y hay que chingarle durísimo, sentarse por horas a escribir. Pero cuando empiezas a encontrar algo como esto que decía Ana de nosotras, de la compañía de las Reinas Chulas, y cuando las cuatro voces encuentra un estilo y las cuatro voces son una, no hay nada que te regocije más en una escena … que encontrarte con tres personas que opinan como tú y sienten como tú, y que están allí chingando para que haya un cambio a partir de aquí. Porque siempre como decimos aquí: “¿qué vas a hacer mañana, Pinky?”
Ana Francis: Hacer del mundo un cabaret. [risas]

Las Reinas Chulas y José Antonio Cordero en El año de la puerca. Foto de G. Alzate

