Bueno, parecía imposible, pero el primer "salto de charco" se iba a dar en el verano del 93. Después de un año de intenso ahorro se hacia realidad un sueño, poder visitar los USA. Acompañado de Rosa, ya con cierta experiencia en soportarme después de varios años siendo su entrenador y de un viaje por Europa el verano anterior. Tras las oportunas despedidas, en forma de cenitas, cervecitas y copitas, volamos a Madrid con Iberia y hasta Nueva York con TWA (que amables estos tíos/as) y conocimos el famoso formulario verde de inmigración donde nos pregunta directamente si somos terroristas, nazis, criminales u otras gentes de mal vivir. ¿Alguien habrá contestado que si alguna vez? Bueno, sin demasiadas dificultades llegamos a nuestro hotel (los había peores, sin duda), duchita reparadora y por aquello de evitar el jet-lag (habiamos salido de Punta Umbría un dia a las 6 de la mañana, y eran las seis de la tarde del mismo dia, aunque para nuestro reloj biológico eran las ni se sabe del dia siguiente, un jaleo, vamos), dimos un bonito paseo por Rockefeller Center, Quinta Avevida, catedral de San Patricio, etc. Curiosamente resulta que en el enorme y famoso, por las pelis, Radio City Music Hall actúa en directo Whitney Houston, de la cual la miga Rosa es fan incondicional. Intentamos ver si habia entradas y nada, claro, aunque nos ofrecen unas en la reventa, y yo, en un acto de la inconsciencia más absoluta decido comprar un par de entradas, que resulta que servían y todo. Así que malvestidos con camiseta y pantalón corto y destruidos por el sueño asistimos a la actuación de la Houston. Muy espectacular, muy ponito, pero yo tengo que reconocer que di enormes cabezadas, que le vamos a hacer, el reloj biológico ...
 
Después de esto, a disfrutar 4 días enteritos de la cosmopolita y sorprendente N.Y. Y bien que nos la pateamos, si señor. A patita y en metro, que es como hay que conocer N.Y.: Empire State, Flatiron, Chrysler building, Wall Street, Battery Park, Estatua de la Libertad, World Trade Center, Torres Gemelas (subimos arriba, claro), South Street Seaport (que sitio más agradable, con mucha animación y un contraste precioso de barcos, como el Greenpeace, y los rascacielos al fondo), y está bien pa ser el primer dia, no?
 
El segundo día lo dedicamos a visitar Lincoln Center, con la Opera de NY, edificio Dakota, el Soho, donde incluso vimos parte del rodaje de una peli (The Paper), Chinatown (donde comemos en un ¡¡¡¡Vietnamita!!!!), Little  Italy, Greenwich Village, donde incluso vimos partidillos de basket en un prestigioso "playground", y de nuevo paseitos por Quinta Avenida y aledaños, con visita a St. Patrick y a la tienda de Coca Cola, incluidas. A estas alturas ya conocíamos los McDonalds y los perritos calientes callejeros de Manhattan y esas tiendas donde venden comida, literalmente al peso. No estaba la economía como para ir de gourmets, no. Por cierto la marcha nocturna, por eso del cansancio y de la prudencia, se limitaba a tomarnos magníficos copazos en el bar del hotel en animada charla con los camareros del lugar.
 
El tercer día nos levantamos con ansia cultural, y tras paseito por Madison  y Park Avenue, trincamos el metro y nos plantamos en el MET (Metropolitan Art Museum of NY), tras dudar entre este, el Guggenheim y el MOMA. Y bueno, puestos a elegir uno, creo que acertamos, es impresionante, hay de tó. No será la mejor pinacoteca (desde luego que no), ni el mejor museo egipcio, pero es que, ya digo, tienen de tó, como en botica. Tras comer y dormir la siesta en Central Park, paseito hasta el hotel para despues volver a salir a patearnos las distintas calles de Manhattan. Tiendas y más tiendas, con mención especial a la mayor tienda de juguetes del mundo, la FAO-SCHWARTZ, ¡¡que gozada!!, paseito de refilón por Central Park, Madison, Times Square, etc. Por cierto, vemos el Rocío en una televisión local, lo que son las cosas.
 
El último dia en NY nos dedicamos a recorrer de punta a cabo Central Park, lo que nos lleva casi toda la jornada.
 
Experiencia asombrosa resulta tomar el avión para Los Angeles, que resulta que va a primero a San Luis, donde cambiaríamos de avión para coger el que va a Hawai (nosotros buscábamos, pardillos, el vuelo a LA. Menos mal que nos dimos cuenta en San Luis que nuestr vuelo era el de Hawai). Llegamos al aeropuert en taxi, y nos recibe un negrata en medio de la calle y tras decirle que ibamos a LA, coge las maletas les pone una mini pegatina y las tira por un hueco que había en el suelo. Nosotros acojonaítos, ¡nuestras maletas, nuestros regalos, la tienda de campaña! ¿Dónde irían a parar?  Bueno, pues nada, llegaron las maletas, y nosotros, a Los Angeles, donde sorprendentemente, en el maremagnum inmenso, inmensísimo que es el aeropuerto e LA, conseguimos llegar a la Hertz donde teníamos reservado un coche. Al final, y atendidos en español y dándonos charla todo el mundo, nos dan un Ford Thunderbird nuevecito, que era lo más parecido a una nave espacial que yo había visto hasta entonces. La escena que se dió en ese descampado a pleno sol angelino del mes de agosto, donde estaba el coche fue digna de una peli de cine cómico. Allí estaba yo, solo frente a esa cosa que parecía un coche, sudando como un cochino. Nada, decido armarme de valor y entrar en el coche, donde casi no quepo y allí embutido lo primero que pasa es que el cinturón se me pone solo, dándome un susto de muerte y tirándome las gafas al suelo. O sea, asfixiado, sudando copiosísimamente, embutido en el asiento, apretado por el cinturón, y ciego perdío. En un alarde de inspiración, tras haber puesto la radio, la calefacción, los limpiaparabrisas, la luneta térmica, las luces y la leche en verso, consigo echar patrás el asiento y consigo respirar momentos antes de que hubiera muerto deshidratado, asfixiado y aplastado. Bueno, pero nada, superado eso ya me siento capaz de todo, recojo a Rosa en las oficinas y tiraos para el motel, que encontramos razonablemente bien en esa cosa monstruosa que son las carreteras y autopistas de LA, que por cierto están bastante bien señalizadas y la gente parece bastante civilizada conduciendo, no como aquí desde luego.
 
El motel, baratísimo, con jacuzzi, tele por cable, etc. Eso si, lo atienden 2 personas, la recepcionista y el de seguridad, que además es el de mantenimiento. Así cualquiera.
 
Y claro, lo primero es lo primero, buscamos un centro comercial cerca del hotel y pallá que fuimos a gastar dólares. Y es que en España en aquel entonces no veíamos cosas de estas.
 
Ahora 3 dias enteros pa ver cosas por aquí. El primero lo empezamos con algo indispensable, UNIVERSAL STUDIOS, que maravilla, merece la pena sin lugar a dudas. Aquí tengo que decir que me maravilla lo bien que gestionan las colas los yankees estos. Yo me imaginaba colas así en España y se me venía a la mente la imágen de la policía a caballo cargando contra la gente. Bueno no voy a describir aquí a la Universal, pero hay que verlo todo. Ya de buena tarde fuimos hasta el famoso edificio de la Capitol Records donde aparcamos para pasear por Hollywood boulevard por el paseo de las estrellas, hasta el Teatro CHino deonde vemos las huellas de los famosos. Ya de vuelta, y antes de perdernos, recorrimos Beverly Hills, Rodeo Drive, etc.
 
El segundo día lo dedicamos a Disneyland, donde estamos todo el tiempo hasta los fuegos artificiales del final. Lo vemos odo y nos montamos en todo, faltaría más.
 
Tercer día: playita. Santa Mónica, como en los vigilantes de la playa. Hace mucho viento y decidimos irnos a un parque natural de las inmediaciones, donde comemos. paseito en coche para ver lo que pudiésemos. Y de vuelta al hotel a disfrutar de la piscina y el jacuzzi, y a descansar que queda mucho viaje.
 
Pues nada, ahora toca llegar al Big Sur recorriendo la costa oeste. Paisajes preciosos, visitamos sitios como Morro Bay, hasta llegar al camping previsto, donde apalancamos la tienda y nos fuimos a visitar al precioso y cuidado pueblo de Carmel (donde fue alcalde Clint Eastwood) y Monterrey.
 
Hoy visitamos la reserva natural de Point Lobos, impresionante lugar donde conviven focas, leones marinos y ardillas, con una curiosa vegetación y batido por los vientos y olas del siempre impresionante Océano Pacífico. Visitamos la misión de San Carlos Borromeo donde vivió y murió Fray Junípero Serra, el evangelizador de la zona. Recorrimos la 17 Mile Scenic Drive, un curioso recorrido de 17 millas que te permite ver muchas de las cosas interesantes de la zona, hasta llegar a Monterrey donde pudimos pasar tranquilamente el resto del día.
 
De aquí fuimos hasta San Francisco, es decir hasta Petaluma donde estaba el camping, a 30 kms. de SF. De entrada cruzamos con el coche el Golden Gate Bridge, impresionante. El camping, cutrecillo, pero no le falta ni piscina ni jacuzzi, of course. Una vez instalados corriendo para S.F., donde decidimos seguir el consejo de las guías y recorremos la 49 Mile Scenic Drive para hacernos una idea global de esta maravillosa ciudad. Y la verdad es que el paseo es fantástico, recorremos todo San Francisco de punta a cabo, del derecho y del revés: parques, playas, cuestas arriba, cuestas abajo, japantown, chinatown, Fisherman Whearf, colinas arriba, colinas abajo, etc., etc.
 
Día enterito para patearnos SF: Financial District, Embarcadero Center, Chinatown (esto si que es un barrio chino!!), viajes en tranvía, Hotel Fairmont, Washington square, Coit Tower, Filbert street, Lombard street (la famosa calle de las pelis), Union square, etc. Por cierto, a que no sabíais que los famosos tranvías no son tranvías. En realidad son ¡¡FUNICULARES!!, puesto que lo que les hace moverse son cables que tiran de ellos y que van en medio de los raíles, por eso los conductores se limitan a bajar y tirar una norme palanca y deben llevar fajas para protegerse la zona lumbar.
 
Hoy toca visitar el Fisherman Whearf de SF, donde subimos en distintos barcos y submarinos y nos hartamos de ver focas y leones marinos, el Girardelli, centro comercial a lo bestia, Canery Row, Pier 39, paseíto por el Golden Gate Bridge, etc., para acabar yéndonos a Sausalito.
 
Hoy será nuestro último día por aquí, y lo empleamos en visitar Berkeley, que dicen es el lugar del mundo con más premios nobel por metro cuadrado. Luego pasamos por Oakland , donde vimos y recorrimos su monstruoso puerto, para acabar volviendo a SF por el también impresionante Oakland Bay Bridge, que atraviesa por un túnel la isla Yerbabuena. Visitamos el Exploratorium, una especie de museo de ciencias con multitud de divertido experimentos. Acabamos el día en Tiburón un bonito pueblo donde comimos la mar de a gusto.
 
Nuestra idea era visitar el Valle de la Muerte, pero pensándolo bien hacerlo en el mes de agosto ea una locura, así que decidimos conocer el desieto de Mojave antes de ver el Gran Cañón y Las Vegas. Así que viaje largo y caluroso (en el exterior del coche, que dentro el climatizador hace maravillas) hasta llegar a Barstow, pasando por sitios de nombres tan sonoros como Delano, Fresno y Merced, por ejemplo. Desde luego el desierto hace honor a lo que esperamos de él: paisajes impresionantes, solitarios, con carreteras que conducen a ninguna parte, y Joshua Trees, muchos árboles de Josué, 50 grados a la sombra (si la hubiera). Como en las pelis, vamos. Ya instalados y cayendo la tarde dimos un paseo muy agradable por un sitio lleno de fósiles y bichos (zorros, coyotes o cosas parecidas al menos), eso si, situado en medio de la más absoluta nada. Desde luego la nochecita que pasamos en la tienda nos hizo pensar en esas cosas que nos han dicho siempre, que en el desierto hace frío por la noche. ¡y una p...! ¡qué calor más espantoso! Así que de buena mañana salimos huyendo hacia Las Vegas, donde ya desde las 10 de la mañana que llegamos se notaba un gran ambiente por las calles. Y que decir del aspecto de la ciudad. Inenarrable. Fea? Bonita? Nada de eso, diferente, inimaginable. Pa que contar. Acampamos en Lake Mead en un camping público con un lago magnífico como sustituto de las impracticables duchas del lugar. Ya instalados volvemos a Las Vegas, donde paseamos por la zona antigua, mirándolo todo con la b oca abierta y permitiéndonos el lujazo de jugar unos dólares en algún que otro casino, sin demasiada suerte como era de esperar. Durante el paseito nos cae el primer chaparrón del viaje (que no sería el último precisamente) Visitamos de vuelta al camping algún pueblo de los alrededores, como Boulder City, donde por fin conocimos uno de los famosos 7-eleven (sin sufrir atraco alguno, por cierto) y donde, además gané 5 dólares en una máquina tragaperras!! Dormimos algo acojonaillos en medio de una tormenta sin igual (hasta entonces), y de buena mañana corriendo hacia el Gran Cañón, hasta un camping a unos 40 Kms., al que no le faltaba ni piscina cubierta (con uralita si, pero climatizada), ni el consabido jacuzzi. Una vez instalados fuimos hasta el Gran Cañón, done ya en la primera parada que hicimos quedamos absolutamente asombrados ante la grandiosidad del sitio. Luego de un tiempo con la boca abierta buscamos un parking e hicimos andando unos kilómetros del Rim Trail, bordeando mismamente el cañonazo ese. Es impresionante, insisto. Después de 4 kms. decidimos volver en bus hasta uno de los hoteles a reponer fuerzas y poder llegar al Yavapai Point, a estar otro ratito con la boca más abierta. Hay que ver las cosas que tiene la Naturaleza esta. Por cierto deberiaís saber que el Gran Cañón del Colorado está en Arizona y no en Colorado como muchos piensan. La pena es que el paseo en helicóptero que nos hubiera gustado hacer se escapa de nuestro ya modestísimo presupuesto.
 
Después de una noche de paz, tranquilidad y descanso, nos hacemos los valientes y decidimos dar un paseíto bajando lo que podamos el Gran Cañón. Calro que calculamos regular, pues el paseíto acabó siendo de 20 kms., la mitad de ellos en rigurosísima subida. Y es que cuesta abajo, con un paisaje alucinante y refrescándonos con las distintas tormentas/chaparrones que nos caían, la cosa iba muy bien, salvo el enfrentamiento con un ranger de malos modales, que además sabía español con lo que los insultos no me iban a servir de mucho. Conseguimos llegar prácticamente a la vertical del río Colorado, al que veíamos allí, casi al alcance de la mano, pero para bajar a la orilla hubiésemos tenido que hacer noche (literalmente). Hemos bajado unos 1000 metros (en vertical). Pero la vuelta, ay madre, la vuelta. Rosa la sobrellevó más o menos bien, pero yo creí que no salía de allí. Casi 3 horas y media me llevó salir de aquel infierno. Arrastrándome casi pude llegar al coche y al camping donde del tirón me metí en el jacuzzi hasta casi perder la noción del tiempo.
 
Por la noche sufrimos la que para nosotros, sin duda, ha sido la mayor tormenta de nuestra vida. ¡qué miedo! Creíamos que la tienda saldría volando (y nosotros detrás), pero aguantó y pudimos sobrevivir. Claro, que a la mañana siguiente pasó lo que tenìa pasar, o sea que me desperté con una faringitis de escándalo, y además y como era de esperar, de cintura para bajo me dolían hasta las uñas de los pies. Casi no podía ni moverme. Lo previsto era ir a San Diego, pero decidimos ir hacia Los Angeles para descansar antes del regreso. Hicimos noche en San Bernardino en un camping la mar de agradable donde pudimos relajarnos durmiendo en el cesped, jugando al ping-ping, etc. Al día siguiente llegamos de nuevo a L.A. alojándonos en el mismo motel de la ida pudiendo dormir en una fantástica cama por fin, después de haber visitado el Forum, donde jugaban los Lakers, y visitar algún centro comerciald e esos que tanto nos gustan. Nuestro ñultimo dñia en los USA fue ya de relax total. Por la mañana fuimos a Long Beach a visitar el Queen Mary, donde comimos antes de regresar al motel a ordenar y preparar todo (un milagro que pudiésemos meter todo en el avión) y a descansar antes del regreso.
 
Todo lo que a la ida fue buena organización en Madrid, aquí fué un auténtico desastre. El embarque fué un auténtico escándalo, la gente gritaba, saltaba, berreaba... Que si ahora si subimos, que si no... Asientos juntos? no me haga usted reir hombre ...  Pero bueno el caso es que sobrevivimos y llegamos a casa felices y contentos, después de vivir un viaje de ensueño.
 
USA I [1/2] (Septiembre 1993)
1-Salida 016
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3-Los Angeles 006
3-Los Angeles 005
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3-Los Angeles 007C
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3-Los Angeles 018
3-Los Angeles 025
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3-Los Angeles 023
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3-Los Angeles 031
3-Los Angeles 033
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3-Los Angeles 065
3-Los Angeles 064
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4-Costa Oeste 002
4-Costa Oeste 005