Ya sé que debería actualizar el blog más a menudo, pero con el tema de los entrenamientos para el Maratón de Lisboa, acostarme pronto, mucho descanso y el trabajo, poco tiempo queda. Aún así, hay que tomarse las cosas con calma, porque si no, al final resulta que aquello que utilizas como distracción, como hobby, acaba convirtiéndose en una losa que pesa más y más cada día.
Y hoy, esta mañana, al levantarme, me he dado cuenta de que tenía que tomarme el “día libre” en lo que a entrenamiento se refiere. He sustituido la bici que hoy me tocaba por un largo paseo de algo más de una hora, aprovechando para comprar las zapatillas nuevas con las que correré esa maratón, o al menos eso espero.
El caso es que me encontraba bastante cansado y somnoliento mientras tomaba un café al lado de la oficina, muy temprano, cuando me he encontrado con la noticia que me ha alegrado el día.
“Pinochet tiene que vender sus medallas para poder pagar los gastos de los procesos en los que está envuelto.”
Esa frase debería aparecer en algún libro como la definición perfecta de ironía. Porque no creo que haya nada más irónico que ver a este dictador y asesino teniendo que vender las medallas y condecoraciones recibidas (probablemente, auto-recibidas) durante los largos años oscuros de terror para poder pagarle a sus abogados y a su propio país los honorarios y costes de los juicios a los que está siendo sometido.
Así, de verdad, da gusto comenzar el día.