A raíz de un post leído esta mañana en Resistance is Futil (por cierto, me encanta ese nombre para un blog, siempre he dicho que ser maquero y gustarte Star Trek parece ir emparejado), decía que, a raíz de ese estupendo post sobre lo que significa tener un mac, y sobre todo , un OS X en su interior, he recordado lo ocurrido hace algo menos de un año, cuando después de haber malvivido, o mal convivido, o como queráis llamarle, con Windows durante muchos, muchos, demasiados años, me decidí a lanzarme al mundo Mac. Ya me había llamado la atención desde hacía tiempo, gracias sobre todo a mi pareja, María, que era maquera y tenía un Imac G3 cuando nos conocimos. Pero nunca me había atrevido a dar el salto, hasta que me decidí, finalmente, por el Mac Mini. Iluso de mí, pensaba que, de esta manera, podría compartir mi monitor, mi teclado y mi ratón con mi PC, y así no deshacerme de él e irme acostumbrando poco a poco a mi nuevo Mac. El resultado: en dos semanas había apagado el PC...y ya nunca más volví a conectarlo. Al poco tiempo, se unió al Mac Mini un maravilloso Ibook G4 de 14”, y finalmente, hace poco más de un mes, conseguí un Imac G5 de 20”, como el de la foto que preside esta anotación, que es “la niña de mis ojos”. Y, durante todo este proceso, un amigo pecero se ha pasado al mac, con un mini, y otro está a punto de dar el salto. Los maqueros, llevemos en ello un año o veinte, no podemos evitarlo. Nos invade un proceso “evangelizador” que nos impulsa a compartir la “buena nueva” con nuestros amigos, compañeros de trabajo, con la gente que nos rodea, o que nos lee. ¿La razón?. Sólo hay que probarlo, verlo funcionando, comprobar lo que es OS X para descubrir que es cierto, que existe un mundo sin cuelgues, sin reinicios, sin virus... Un mundo en el que todo es más fácil, más sencillo, en el que las cosas funcionan . Cómo alguien dijo alguna vez, no necesitas realmente un ordenador para vivir, pero si decides comprarte uno, cómprate uno que al menos te haga un poco más feliz.
PD: En realidad, mi primer “mac” fue mi ipod 10 GB de tercera generación...Sí, ese fue el primer paso.