Ruta nocturna por la Sierra de La Plata
Ruta nocturna por la Sierra de La Plata
De Estepona partimos hacia Cádiz por la A-7 y nada más pasar Tarifa, en el cruce que encontramos en el Km 70, seguimos la señalización situada a la izquierda de la carretera que nos indicaba hacia Bolonia. Tras subir un corto puerto, bajamos después unos 6 kilómetros hasta llegar a los aparcamientos cercanos a la pedanía de Bolonia y a las ruinas de la ciudad romana de Baelo Claudia.
El encuentro con más de 40 participantes, entre socios de GRUME, Pasos Largos y simpatizantes, fue muy agradable. Tras las salutaciones de ritual, la foto de grupo ante el panel de Playa de Bolonia que debido a la falta de luz, fue imposible abarcar a todo el grupo en una sola foto. Después de una charla introductora sobre la ruta, nos desplazamos hacia la playa donde Manuel Manzanares nos dirigió unas palabras para situarnos en la zona donde estábamos; Parque Natural del Estrecho, características, su proximidad con el Parque Natural de Los Alcornocales y en qué iba a consistir la ruta.
Los dos primeros kilómetros transcurrieron por la orilla de la playa, dando vista a nuestra izquierda al puerto de Ceuta, perfectamente iluminado al igual que la ciudad portuaria de Tánger al otro lado del Estrecho bajo la luna llena. Nuestros pasos nos dirigieron a las dunas, que en unos instantes provocó el inevitable estiramiento del pelotón, dado el esfuerzo a realizar, pues a la pendiente de la duna había que añadir el hundiendo constante de los pies en ella. Entre risas y bromas llegamos, a través de un bosque de pinos, al final de la duna y traspasar una vieja alambrada, de una desmantelada zona militar, que nos daba acceso a una pista asfaltada por donde nos dirigimos en dirección noroeste, a la Sierra de la Plata.
Hasta más allá de la mitad de la ascensión, la subida se realizó de forma muy llevadera, pues las rampas no son excesivamente duras y a veces se intercalan con falsos llanos donde recuperamos el resuello. Así llegamos al tercer cruce en el que, como cada vez que llegábamos a uno, la cabeza del grupo paraba para realizar el reagrupamiento y evitar el inevitable dilema que se le presenta a los más rezagados, especialmente para quienes nunca habían realizado aquella ascensión y mucho menos de noche, siendo el caso de la inmensa mayoría. Llegados a este último cruce, donde había que tomar a la izquierda, nos recordaron, que, aunque sólo quedaba poco más de kilómetro y medio sin ninguna otra complicación que seguir la pista asfaltada hasta el final, se trataba de un tramo de durísimas rampas que convenía tomarse con tranquilidad.
Una vez en marcha para afrontar el último tramo de subida, aquello parecía un final de etapa de alta montaña del Tour de Francia. Y es que, aunque parezca mentira, en aquel último tramo de kilómetro y medio, algunas rampas se hicieron tan duras que hubo más de veinte minutos de diferencia desde la llegada de los primeros a quienes llegaron cerrando el pelotón. Había quien llegaba y se quedaba tumbado boca arriba respirando profundamente para recuperar el resuello.
La Silla del Papa es una cumbre muy peculiar y al contrario que en la mayoría de montañas, mientras que en su base o laderas apenas existen bosques significativos, en esta proliferan encinas y alcornoques. Dada las pequeñas dimensiones de la cumbre de esta montaña, situada por detrás de la torreta más alta, nos dividimos en dos tandas para que todo aquel que lo deseara pudiera subir y disfrutar de amplias vistas de la zona del Estrecho, con la playa de Bolonia al sur y a nuestros pies y hacia el oeste, siguiendo la línea de costa; Zahara de los Atunes, Barbate, Vejer de la Frontera. Hacia el interior, la localidades de Facinas, Medinasidonia y las intermitentes luces de situación de las torretas que sostienen los grandes molinos que pueblan los numerosos parques eólicos, característicos en esta zona tan estratégica y especial donde se respira, como en pocos lugares del mundo, la mezcla de aires de dos continentes, en este caso Europa y África y donde concurre la unión de dos mares entre las legendarias y míticas columnas de Hércules; una El Peñón de Gibraltar y la otra el monte de Yebel Musa (la Mujer Muerta) en la costa marroquí. Fue una pena que la mayor parte de la noche el cielo estuviera cubierto de una fina capa de nubes, que unidas a la claridad de la luna llena, nos impidiera disfrutar de un cielo estrellado, así como la frustración de no saber a ciencia cierta, debido a la noche, cuál de las grandes piedras cercanas a la cumbre eran la que en su día bautizaron como Silla del Papa.
A pesar de que la zona más bonita del descenso había sufrido un incendio intencionado semanas antes, quedando dañada, marchamos por ella a través una pedregosa pista que nos conducía por los restos del bosque de helechos, que al pié de enormes eucaliptos habían quedado quemados, quedando algunos pequeños ejemplares verdes que habían sobrevivido. Finalmente salimos al tramo más alto de otra vieja carretera militar, que también llegaba hasta otra torreta con su correspondiente lucecilla roja, que fue la que nos sirvió de referencia en este tramo de transición y desde aquí iniciamos el descenso pasando ahora al pie de un enorme roquedal, donde se encuentra la cueva del Moro que alberga algunas pinturas rupestres, que también hace las veces de buitrera. Antes de darnos cuenta llegamos al cruce donde se anunciaba un corto sendero de 1,5 km hasta la antigua Torre del Cabo de Gracia, reconvertida en el Faro Camarinal, al que llegamos sin ningún problema. Lo encontramos en plena actividad lumínica, realizando su función y aprovechamos la ocasión para asomarnos desde el mirador hacia las todavía oscuras aguas del Atlántico.
Posteriormente desandamos el último tramo hasta el cruce y desde allí nos dirigimos a la zona alta de la duna donde nos situamos para contemplar el amanecer, que aunque con un colorido muy bonito, nos dejó sin la guinda del pastel de ver el sol salir desde el mar, ya que éste se elevó desde la izquierda del San Bartolomé, ligeramente tierra adentro desde nuestra posición. Aún así fue un privilegio disfrutar de aquel precioso amanecer.
Al llegar a la zona de aparcamientos, el grupo se dispersó, nada más llegar, ante la falta de camareros en el único chiringuito abierto. Unos se dirigieron a otros lugares para desayunar y retornar posteriormente a sus lugares de origen. Otros nos dirigimos a Tarifa donde, tras el desayuno y un paseo por sus calles, nos desplazamos a la playa disfrutando con unos baños en las frescas aguas del Atlántico. Después de saborear unos pescaditos y unas cervezas y otra sesión de playa decidimos dar por finalizada la jornada regresando a casa.
Participantes por parte de GRUME: José María García; Cristina Martínez; Pilar Cañizo; Rosa Vera; Martín Vallejo y su esposa Pepa Espinosa; José María Martín su esposa Lupe Ortíz y sus amigos Manoli Franco y Salvador de Haro; Fernando Pacheco; Antonio Flores; Gustavo Hernández su esposa Raquel Ocaña y su hijo Roberto; Juan Miguel Muñoz; Gisela Torandell; Benjamín González; Sofía Mateos y su esposo Francisco Mancera y Miguel Alonso. De GRUME-MÁLAGA vinieron: Manuel Manzanares; Valentín García; Eduardo Campos; Mari Carmen Martín y Francisco G. Batista; Del club El Caminante de Málaga: Paula López e Isabel Calero. Del Comando Preston de Pasos Largos: Juan Ignacio Amador; Carlos Torres; Paco Leal; Ana; Miguel; Vanesa; Félix; Patri y hasta un total de cuarenta senderistas.
Esta crónica ha sido realizada por Juan Ignacio Amador del Camando Preston, con una mínima aportación de Miguel Alonso de GRUME.
viernes 7 de agosto de 2009 y sábado 8 | Coordinador: Manuel Manzanares (952 239 920 - 660 122 294)
GRUPO DE MONTAÑA ESTEPONA
Entorno: Parque Natural del Estrecho.
Localidad: Bolonia-El Lentiscal. Tarifa, Cádiz.
Itinerario: Silla del Papa-Faro Camarinal (ruta nocturna con luna llena).
Recorrido: circular.
Distancia aproximada: 15 km
Tiempo estimado: toda la noche.
Dificultad: media.
Desnivel: 450 m.
Tipo de camino: camino.
Salida de Estepona: 21:30 h del bar Estadio, frente al campo de fútbol San Fernando.
Salida de Málaga: 20:30 h de la explanada de comisaría.
Punto de encuentro: 23:00 h en El Lentiscal (aparcamientos cercanos a la playa de Bolonia).
Recomendación: botas de montaña, bastones, ropa de abrigo, chubasquero, pantalones largos, gorra, gafas de sol, bañador, protección solar, linterna frontal, cámara fotográfica y prismáticos. No olvidar agua, mejor bebidas isotónicas y como alimento barritas de cereales, fruta y bocadillos para la comida.
DATOS GENERALES