El Verdadero Significado de la Fotografía en mi Vida

   Hace poco llegué a una encrucijada en mi vida. Al Parecer se presentaban ante mi dos caminos; Seguir creando arte a través de la fotografía o dedicarme a entrenar tenistas profesionales.

   Dos caminos, ambos hermosos. Pero en este momento después de meses atrapado en el quizás encontré mi respuesta.

   Esta respuesta estaba encapsulada en un solo hecho: “La mayor felicidad posible para el mayor número de personas.”

   Se que el deporte conlleva mucha felicidad. Pero a veces también contiene tristeza, fracaso, e incluso odio. Y siendo tan increíble como es el deporte para que alguien gane, también alguien debe perder.

   Este punto es por si solo el que diferencía al arte del deporte: Cuando alguien crea arte, todos ganamos. No existe ningún perdedor.

   De hecho el único que podría decirse que llega a perder es el artista mismo. Por el sacrificio que hace; las noches en vela, los odios generados por los críticos, la destrucción de su obra, a veces la pobreza, a veces el hambre y un sin fin de sufrimientos humanos.

   Pero aún así Rembrandt pintó, Miguel Angel esculpió, Beethoven compuso y Steichen fotografió. Porque aún sin que el ser humano en general los entendiera, la creación de su arte ha dado mucha felicidad al mundo por muchisimo tiempo.

   ¿Y acaso mi pequeño arte fotográfico no ha dado a muchos felicidad? ¿No ha creado risas y alegrías entre muchos, y hasta lagrimas de felicidad? ¿No ha derretido como mantequilla pequeños odios y corajes entre parejas y familiares?

   ¡Sí lo ha hecho! Así que ese logro como tal vale la pena tanto como para que no me detenga a pesar de las críticas, a pesar de los rencores sin razón.

   Mi vida es en si fotografía, y si estoy aquí trabajando es por ti que estas leyendo esto; por ti que nunca lo leerás, pero encontrarás placer en mi creación e incluso por ti que nunca entenderás mis razones y hablarás o escribirás injustamente acerca de mi. Pero que con todo mi corazón trabajé, viví y moriré. Por ti.


                              Richard Groenewold