Son doce cuentos que contienen historias de allá y de acá. Verdadero pasaporte de identidad del pensamiento y del sentir emigrado de la Tierra que dejamos. “Espejo fácil donde nos vemos reflejados viviendo en pueblos y barrios que no son nuestros. No nos identficamos ni en hábitos ni en conflictos, sólo nos adaptamos porque nos hemos transformado en adoptados por la pobreza y la miseria de nuestra Patria mal gobernada” escribe Luz Elisa Dávalos. “Los temas son penetrantes, propiedad absoluta de los emigrados. En sus narraciones hay una realidad con mezcla de magia verbal tomada de un mundo formado con partes de rompecabezas de familias rotas, social,económica, linguística, política y racialmente. Sus cuentos poseen un aroma de erotismo vegetal” dice Allan DiAngelo-de Seton Hall University.