LIA

 

del libro de Carol Bowman “Children’s Past Lives”

Casos de Niños que recuerdan vidas pasadas

La madre de Lia cuenta:

Cuando Lia tenía dos años, estábamos viajando en el auto las dos juntas, Lia iba sentada en su silla de niño, en el asiento de atrás, mirando por la ventana.
Pasábamos por encima de un puente con guarda-rails de aluminio, que se extendía por encima de una abrupta barranca, cuando de repente ella dijo en una voz clara y excitada: “Mamá, 
este lugar es justo como el que me morí” 
Ella no estaba para nada turbada, lo único llamativo es que lo decía con mucha seguridad.
Le dije, “Lia, de qué estás hablando?
“Yo estaba en mi auto, y el auto se cayó del puente al agua, y me morí”
Yo estaba shockeada por lo que ella decía, disminuí la velocidad y paré el auto en la banquina para no tener un accidente. Entonces le pregunté: “Dónde estaba mamá?”
“Vos no estabas conmigo en ese tiempo”
Yo estaba muy impresionada con lo que me estaba contando. Quería saber más, así que aventuré, “Bueno, entonces quien estaba manejando el auto?
“Yo era grande. Podía alcanzar los pedales”, Lia contestó
Me sorprendió. Sabía Lia que un auto se maneja con pedales? Ella siempre se sienta en el asiento de atrás del auto y pienso que no puede ver que estoy haciendo con los piés.
Continué, tratando de no apurarla “Y entonces que pasó?”
“Yo no tenía mi cinturón (de seguridad) puesto, y me caí afuera del auto y adentro del agua”, entonces puso su mano en la parte de atrás de su cabeza y continuó… “Mamá, yo estaba recostada arriba de las piedras. Podía sentir las piedras bajo mi cabeza” Movió su cabeza de un lado para el otro para mostrarme como era su posición sobre las rocas, y agregó: “Vi el puente que brillaba”, luego apuntó hacia arriba, e inclinó su cabeza hacia atrás como mirando el techo y dijo: “Vi el puente brillante y las burbujas que subían hacia arriba”, cuando decía esto sus ojos miraban con fijeza hacia arriba.
Esto me abrumó. Como podía saber de las burbujas? En este punto de su vida, nunca había estado abajo del agua porque no sabía nadar. Ella no ponía su cara en el agua en la bañadera, tampoco veía televisión -lo sé porque soy su madre, y no la dejé ver televisión hasta que era mucho más grande. Sin embargo ella dijo “Vi el puente brillante y las burbujas que subían hacia arriba”.
Por el próximo año y medio Lia habló de esto bastante seguido, siempre con el mismo detalle, nunca con variaciones. Ella estaba siempre contenta y muy segura de sí misma cuando lo contaba, el acordarse de su muerte no parecía molestarla para nada.
Y lo más curioso de esto es que Lia ha sido siempre una fanática de usar los cinturones de seguridad. Aún antes de poder hablar, ella siempre se aseguraba de tener el cinturón puesto antes de arrancar el auto. Y apenas supo algunas palabras como para poder pedir algo, insistía siempre que todos en el auto nos pusiéramos también el cinturón. 

Las memorias de Lia eran benevolentes. No causaban ningún problema. Al contrario, ayudó a los padres de Lia a poder entenderla mejor al proveer una explicación a su curiosa obsesión por la seguridad en el auto.



















Ver otro caso de Carol Bowman
Ver otro caso de Ian Stevenson

VOLVER A CASOS COURTNEY.htmlDELLAL_BEYAZ.htmlCasos_de_Ni%C3%B1os.htmlshapeimage_2_link_0shapeimage_2_link_1shapeimage_2_link_2