COURTNEY

 

del libro de Carol Bowman “children’s past lives”

Casos de niños que recuerdan vidas pasadas

Algunos niños pueden hacer muchos comentarios acerca de una vida pasada, pero tomados individualmente, cada comentario puede no ser suficientemente convincente por si solo para indicar una memoria de vida pasada. 
Pero si estos comentarios en conjunto delinean una historia coherente, podemos confiar que ellos sean un signo de conocimiento más allá de la experiencia que pueda tener el niño.

Cuenta su madre:

Mi marido y yo tenemos tres hijos, Courtney es nuestra segunda hija y ahora tiene 5 años. 

El primer comentario que hizo Courtney, a la edad de 3 años, fué en el primer día de la invasión a Irak. Nuestra familia estaba muy sensibilizada ese día, porque mi marido es piloto y estaba relacionado con la armada.  Yo estaba en la cocina, esperando ansiosa que sonara el teléfono para tener noticias de él. 
La casa estaba calma, y Courtney estaba en la cocina conmigo, mirando distraídamente un viejo calendario. Estaba hablando suavemente consigo misma, y yo estaba tan atrapada en mis propios pensamientos que no le estaba prestando mucha atención. Empecé a atender lo que decía cuando la oí a ella hablar algo acerca de extrañar a su abuela Alice. Seguía con lo mismo una y otra vez. 
Finalmente le pregunté: “Courtney, quien es la Abuela Alice?”
Me contestó: “La Abuela Alice es mi abuela”
Le expliqué que ella tenía dos abuelas, pero que ninguna se llamaba Alice.
Me miró directamente, y en un tono de voz serio me dijo: “Yo sé eso. Ella era mi abuela antes de que yo fuera Courtney”. Cuando dijo esto sentí como un escalofrío que me recorría entera.
No estaba segura de que es lo que estaba pasando, pero igualmente probé de nuevo, sin saber bien hacia donde iba esta conversación. Le pregunté qué es lo que hacía con su abuela y como era ella físicamente, pensando que entonces la podría identificar con una de sus dos abuelas “reales”.

Courtney me dijo que quería mucho a su abuela Alice, que luego de que sus padres murieran, ella vivió con su abuela y su abuelo. Me contó que su abuela la quería mucho también a ella. Sonriéndose, me describió un juego que jugaban juntas que sonaba algo parecido a Parcheesi (un juego de mesa que nosotros no tenemos en nuestra casa, pero con el cual yo misma he jugado cuando era niña).

Durante gran parte de esta conversación Courtney no me miró. Se sentó muy calma, tranquila(muy inusual para su carácter inquieto), siguió hojeando el calendario, y su forma de hablar era como un continuo fluir. No lloró, aún en la parte que contó que estaba triste, pero se la veía muy controlada y reflexiva. No la interrumpí demasiado ni hice muchas preguntas. No me estaba hablando a mí -solo estaba dejando salir esto hacia afuera-. Catarsis es la palabra que me viene a la mente.

Contó que ella era joven, de unos 16 años (algo extraño para oir en una niña de 3 años), cuando Abuela murió. Otro detalle extraño: Habló de que la abuela se había puesto muy gorda justo antes de morirse, tan gorda que ella no podía rodearla con sus brazos cuando la abrazaba. A Courtney se la veía realmente triste por esto.

Courtney terminó su historia con un profundo suspiro diciendo: “Realmente la extraño a la abuela Alice”. Yo le dije que me entristecía que la extrañara y que eso la pusiera triste a ella, pero que estaba realmente contenta de que hoy ella fuera parte de nuestra familia.
La respuesta de Courtney me dejó completamente azorada por horas, me miró por primera vez y dijo: “Yo sé que me amás, por eso es que te elegí para que seas mi mamá”


Courtney a menudo volvía a hablar de sus días junto a la abuela Alice. Nuevamente, ningún comentario aislado muestra un irrefutable conocimiento más allá de su experiencia, pero el conjunto de ellos pintaban una consistente y auténtica visión de la vida rural, mucho tiempo antes de que Courtney hubiera nacido.

Cuando Courtney habló por primera vez de estas cosas de vidas pasadas, yo me sentía muy desconcertada y me quedaba como congelada. Trataba de quitarle importancia a lo que decía: 
“Bueno, Courtney, hablemos de eso después”...Porque realmente no sabía como encarar el tema.
Ahora, luego de más de dos años de escuchar a Courtney decir estas cosas, le contesto lo mejor que puedo, en una forma calma y con aceptación. Todavía no me es fácil, porque estos comentarios me dejan helada por horas.

Desde ese día en la cocina, Courtney ha dado más detalles de esa vida. Por ejemplo mencionó que donde vivían había colinas y árboles que perdían las hojas, y que los inviernos eran largos y fríos. Courtney no ha experimentado ninguna de estas cosas ya que vivimos en la zona sur de Louisiana.
Una noche los tres niños se estaban bañando juntos. Courtney le estaba lavando la espalda a su hermana mayor Aubrey y comenzó a decir: “Extraño cuando mi abuela Alice me bañaba”
Aubrey, que es muy analítica y piensa que todas esas historias de la abuela Alice son todas pavadas, le dijo: “Ay, no, acá estamos de vuelta con todo esto!” (Ahora, unos pocos años después, Aubrey me pregunta: “Mamá, como es que Courtney sabe todas estas cosas?”)
Courtney la miró directamente y le dijo: “Cuando vivía con mi abuela Alice, no nos bañábamos nunca. Ni siquiera teníamos un baño!”
En este punto probé un poco y bromeé: “Deben de haber tenido un olor muy feo, no bañándose nunca y usando la pelela en vez del inodoro”

Courtney entonces procedió a contarnos como acostumbraban calentar el agua en una gran olla y nos dió una excelente descripción de una esponja de baño-algo que ella nunca vió u oyó hablar de ello. Luego nos describió, con lujo de detalles un “outhouse” (un cuarto exterior que contiene un gran bowl para hacer sus necesidades, usualmente sin conexión a las cañerías). Curiosamente, nunca utilizó la palabra “outhouse” al hacer su descripción, ni tampoco sabía que significaba cuando yo se la dije. También contó que se acordaba del día que su abuelo llegó a la casa con un inodoro. Había ido a la ciudad muy lejos a buscarlo. Salió muy temprano en la mañana y no volvió hasta el día siguiente. Toda la familia se había entusiasmado mucho cuando llegó con su primer inodoro verdadero.”

El hecho de que su otra familia no tuviera inodoro podría haber sido, teóricamente, producto de la imaginación de Courtney. Pero como pudo una niña de tres años saber que el tener un inodoro nuevo en su casa podría llegar a causar tanta emoción en su familia? Tampoco es sencillo imaginar como pudo saber que era una cosa común el viajar dos días hasta la próxima ciudad para compras especiales.

Otra vez Courtney reconoció un artefacto antiguo:

“Me siento un poco avergonzada al contar esto, ya que mi trabajo consiste en aconsejar familias. Pero la verdad es esta: Mi último recurso en medidas disciplinarias es un panquequero(un artefacto para dar vuelta los panqueques) .

Era muy tarde por la noche y los niños no se dormían. Les pedí varias veces que se quedaran quietos, pero no lo hicieron. Courtney estaba especialmente fastidiosa, gritando y saltando arriba de la cama. Yo estaba cansada y tenía miedo de que el bebe se despertara. Mi marido no estaba, así que decidí hacer uso de mi recurso final: El Panquequero. Casi siempre uso uno de plástico, por si acaso pierdo los estribos, pero no lo pude encontrar, así que tomé uno viejo con su parte central tallada, que tenía una manija de madera, y que estaba bastante oxidado.
Entré al cuarto de las niñas y pegué unas pocas veces en el colchón de Courtney, a la vez que les decía que si no se callaban inmediatamente en vez de pegarle al colchón, les iba a pegar a ellas. 
Bueno, Courtney que casi siempre se muestra desafiante a este tipo de disciplina, por eso rara vez la uso, paró en seco y se puso blanca como un papel con una expresión graciosa en su cara. Dijo: “Mamá, si me pegás con eso me vas a quemar”
Yo seguí tratando de intimidarla y le dije: “Esto no te va a quemar, pero sí que te va a doler, así que acuéstense y duérmanse” y pegué con el viejo panquequero nuevamente sobre la cama para darle más énfasis a lo que les estaba diciendo.
Courtney continuó: “Mamá, eso me va a quemar, yo sé que me va a quemar. Eso se usa para calentar las sábanas, no para pegarle a los chicos”
Ahí recién me di cuenta de que ella había confundido el antiguo panquequero con un “bed warmer” (calentador de cama: instrumento utilizado para calentar una cama, típicamente construido de metal, donde se colocaban carbones encendidos). 
Ella tenía en ese momento solo cuatro años y nunca estuvo expuesta al concepto de lo que era un calentador de cama.
Cuando salí de mi asombro, la abracé a Courtney y la dejé tocar el panquequero, luego lo guardamos en su lugar entre las dos.”











Panquequero y Calentador de Cama



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