¡ Twister, Twister !
 
 
                                             se escuchó gritar a uno de los pasajeros con quien compartía la cubierta del barco, que nos conducía a la isla.
     En ese instante, al unísono como girasoles, todos dirigimos la mirada hacia la proa, y luego mas allá, al horizonte, pero ese “mas allá” era “muy acá”. Si, se había formado un pequeño embudo negro, desde lo alto de las nubes, bajando hasta tocar el mar, esa gigantesca y a la vez tétrica chimenea, parecía avanzar hacia nosotros, como viniendo a jugar.
      Parecía avanzar como borracha, indecisa en su dirección.
      Parecía avanzar el fin de nuestro viaje, o algo más. Luego todo se oscureció, se hizo la noche.
     Sentimos frío…”
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- Koh Nang Yuang - Golfo de Tailandia -
 
     Para muchos el paraíso, el viaje ideal, será por sus arenas blancas, por el mar intensamente turquesa o por la amabilidad de su gente.
    Esta isla precisamente es un reducto para veteranos buceadores y también para quien quiera iniciarse, ya que la temperatura de sus aguas es elevada y sus corrientes suaves. En tres días de clase, que dura el curso básico de submarinismo, será libre de alquilar el equipo y bajar solo en cualquier parte del mundo, pues obtendrá un certificado PADI habilitante.
    O si prefiere puede desplomar su cuerpo sobre la arena, y esperar que el camarero traiga ese cóctel echo directamente en un ornamentado coco, como vió en aquella revista de viajes; pero esta vez, puede pedir que la foto se la hagan a usted, para envidia de sus amigos.
    También se puede acercar a realizar los excelentes cursos de cocina, y aprender los secretos de los milenarios e insuperables “curries”; y de esta manera, sus comidas no volverán a ser las mismas, tendrán un toque oriental.
     Koh Nang Yuang es un “resort” que se encuentra emplazado en la costa este de Tailandia sobre las tres islas más conocidas, Koh Samui, Koh Pangang y Koh Tao. Desde esta última parten pequeñas barcazas cada hora o cada vez que lo requiera.
      Estas tres diminutas islas de piedras gigantes y con una abundante vegetación, se encuentran unidas por un muy fino camino de  inmaculada arena, que el viajero puede cruzar caminando, dependiendo de la hora, con el agua hasta las rodillas, para ir de su cabaña al restaurante o  a su clase de “Diving”. Cabe aclarar que a nadie le molesta; es mas, esta curiosidad es digna de la mayor cantidad de fotos; claro, no es cruzar esa inundada calle de la ciudad para ir a la oficina entre autos y gente apurada. Aquí el relax esta asegurado.
      Pero si lo que anda buscando es también un poco de diversión, se puede embarcar hacia Koh Pangang, donde se realiza la fiesta más impresionante destinada casi en exclusividad a los turistas, la “Full Moon Party”. En este “desvirtuado ritual”, encontrara sacudir la tranquilidad de su cuerpo, cada luna llena de todos los meses.
      Venga por el motivo que venga a esta isla o a cualquier sitio de Tailandia,  el bronceado de su piel y la sonrisa… están garantizados.
 
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    “…una foto de todos nuestros rostros, era digna de una película de terror, hasta Alfred Hitchcock, se hubiera asustado.
     Nuestras cabezas giraban de  derecha a izquierda como en un partido de tenis, nuestras manos buscaban de donde seria mejor agarrarse, nada parecía lo suficientemente firme.
     Comenzó a llover, señal de que estábamos mas cerca, esa columna negra se iba haciendo cada vez más ancha, y la lluvia más intensa. La tripulación nos gritaba  para que nos metiéramos dentro, al resguardo,
¿ Al resguardo de qué ?, mojarse era lo de menos.
¿ Volaríamos por los aires ?, ¿ daríamos vueltas como en las películas?. La lluvia ya dolía en nuestras caras, el barco se empezaba a mover por demás.
    Alguien lanzó el almuerzo.
    Alguien rompió en llanto.
    Alguien rezó en otro idioma.
    El tornado abarcó todo el horizonte, pero el negro ya no era tan negro, paso a gris, y cuando lo teníamos encima dejo entrever el cielo azul, y lo último fue un viento fuerte pero no tanto, no tanto como para convertir el barco en avión como creíamos. Lo  atravesamos, o nos cruzó, pero paso sin más, de proa a popa, todos giramos hacia atrás, no solo no vimos nada, ni siquiera vimos hacia donde fue.
      Desapareció.
    Cuando reaccionamos vimos a toda la tripulación, ofreciendo café o té, con una sonrisa y explicándonos que estos pequeños tornados, llamados “Trombas Marinas”, de muy baja intensidad y duración, se forman a diario y de a cientos por toda la costa de Tailandia, no hacen nada solo asustan.
      -¿ Porqué no  avisaron antes ?- pregunté, mientras tomaba un sorbo de café, sentía el sol quemar otra vez,  veía volver el turquesa al mar y como la arena blanca, era más blanca.
      Entonces con una paz envidiable me contestó,
      -¿Y la experiencia vivida?-.”
                                                                                                      César Lueiz
 
 
ราชอาณาจักรไทย
 
Ratcha Anachak Thai
 
Reino de Tailandia
¡¡Twister  Twister!!,
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