Estudiante se expresa sobre el equipo de la UPR
 
NOTA DEL ADMINISTRADOR: Este texto es de una estudiante del Recinto Universitario de Mayagüez, quien participó en el desarrollo del proyecto solar.
 
Una particular experiencia de aprendizaje la Casa Solar 2007
Por Michelle A. Visbal Onufrak
 
Pertenecer al equipo de la Casa Solar de la UPR comenzó como una ilusión para mí al llegar a estudiar Ingeniería Eléctrica en el Recinto Universitario de Mayagüez (RUM). Con el pasar del tiempo esa ilusión se fue convirtiendo en una posibilidad en un futuro cercano, pues amistades y compañeros de clase me contaban sobre sus experiencias, aventuras y pormenores de pertenecer al equipo de la Casa Solar de Puerto Rico para la competencia del Décalo Solar 2005. Conocía a través de ellos que trabajar en construir esta casa solar era un proyecto elaborado que conllevaba mucha disposición, sacrificio y compromiso de parte de todos los estudiantes que integrasen este equipo. No sólo eso, sino que además al ser testigo de las muchas formas a los que recurrieron para recaudar fondos o simplemente para dar a conocer la Casa me llevó a entender inmediatamente lo cuesta arriba que sería llevar a cabo un proyecto como éstos si no se cuenta con el debido apoyo, pero también con un equipo de trabajo completo.
Ciertamente, no todo es color de rosa, y la parte interesante de proyectos, como lo son la Casa Solar, es la de los retos que surgen durante el transcurso del mismo y una vez el equipo dice “cerebros a la obra”, y entre ingenieros, arquitectos y demás pretenden unir todas sus ideas en un sólo producto final y funcional llamado Casa Solar de Puerto Rico.  Más adelante en aquel entonces vi como las metas de aquel equipo no se lograron a cabalidad – llevaron una casa y representaron dignamente al equipo de Puerto Rico, pero no quedó entre las primeras cinco casas.  Ésa era su meta como equipo. Ni tan siquiera entre las primeras 10 casas. Al menos no lo suficientemente cerca de nada de eso.
Sin embargo, ¿era ésa una buena razón para darse por vencidos ante del hecho de participar nuevamente en el Décalo Solar 2007? Para nada. Siendo una de las pocas universidades con experiencias previas en esta competencia, ésta era una nueva oportunidad que tenía Puerto Rico para brillar. Sólo hacía falta analizar las fortalezas y las fallas en el equipo de trabajo de la pasada participación y definitivamente, aprovechar al máximo esta nueva oportunidad.
Personalmente, sabía y tenía fe de que sí era concretamente posible, junto a un grupo de compañeros estudiantes de ingeniería, formar un buen equipo de trabajo junto a estudiantes de otras disciplinas cuyos conocimientos fuesen necesarios para que con las herramientas de todos sacar adelante una Casa Solar bonita y funcional, que nos llenase de mucho orgullo y que pudiera cumplir con las expectativas requeridas. Y este año, llegó una casa a Washington, D.C. – bonita, funcional-. Pero una vez más, fue una casa que no logró cumplir con todas las expectativas del equipo; no cumplió con su misión. Aparentemente sucede que si no todos, aún cuando algunos sí, llevan una misma visión cuando se trabaja en proyectos como estos, queda una misión incompleta, y como equipo no llegamos a donde vislumbramos alcanzar cierta meta en común.
Si bien es cierto que algunos componentes fallaron durante la planificación de la Casa Solar, más aún es las debilidades que tuvimos y que no nos permitieron alcanzar nuestra meta. Esta meta no era solamente terminar de construir la Casa Solar, ni tampoco que la Casa produjera grandes cantidades de potencia generadas gracias al sistema de fotovoltaicos, ni a la favorable cantidad de Sol que estuvo presente: la meta era lograr construir una casa que además de cumplir con todo lo anterior, fuese una casa ganadora.
Aún cuando, a diferencia de las dos ocasiones anteriores en las que Puerto Rico participó con su Casa Solar, el nuevo equipo del 2007 prometía ser uno muy completo dado a que se integraba la participación de estudiantes de las facultades de Arquitectura del Recinto de Río Piedras, y de Ingeniería, Agricultura y Gerencia de Proyectos del RUM, luego de pasada la competencia de este año se vio como no logramos entrar a las primeras cinco casas. Ni tan siquiera a las primeras diez. Lamentablemente, la historia se repite. ¿Acaso tendrá que repetirse, una vez más, en el Décalo Solar 2009?
No obstante, es admirable aceptar desde un principio este reto de trabajar con la Casa Solar, y permanecer activo y disponible, por lo que felicito al equipo de trabajo que permaneció de principio a fin apoyando esta causa y la hicieron suya. Esto es parte de la visión del equipo, pero cuando no todos los que componen el equipo comparten esa misma visión, la misión que persigue el equipo puede fácilmente desplomarse o sencillamente, no nos satisface pues no logramos lo que esperábamos como fue el caso esta vez.
Generalmente el éxito de un equipo se ve reflejado en los frutos que éstos obtienen al trabajar todos unidos - y tristemente esta ocasión no fue la excepción-. Además de verse cómo el típico hábito del puertorriqueño de “dejarlo todo para último momento” nos persiguió hasta el cansancio, luego de ver que en altas horas de la noche del día anterior a comenzar la competencia la casa seguía bajo construcción, nos hizo mucho daño para efectos de lograr una casa completa, como la soñamos y diseñamos desde un principio en aquellas reuniones del equipo durante el pasado año 2006, el hecho de que no todos pusimos ese mismo esfuerzo para llegar al final de la meta y con éxito como era deseado.
Podría enlistar un gran número de recomendaciones a hacer para el equipo y para que la casa de 2009 mejore. Pero seré breve ya que el hecho de que la casa de este año no lograse su máximo potencial se debe a que como estudiantes no dimos nuestro máximo esfuerzo como equipo. Que no sea malinterpretada mi línea, y por ende puedo mencionar nombres de compañeros de mi sub-equipo de ingeniería eléctrica de cuyos esfuerzos soy testigo: Hillmon P. Ladner, Samuel Morales y Juan Casillas - dieron el todo por el todo con tal de que las metas del equipo de ingeniería eléctrica se hicieran una realidad. Pero el equipo en general no dio de sí todo lo que podía dar. Y sí habían partes que estaban fallando, ¿por qué otros del equipo no dialogamos entre nosotros ese desperfecto a manera de corregirlo a tiempo y así evitar que por falta de conocimiento de iniciativa y de querer echar hacia adelante se echase a perder todo el trabajo de dos años de esfuerzo, de reuniones, de decisiones, al ver que nuestra casa no alcanzó ni tan siquiera estar entre las primeras diez casas? Se queda un gran sinsabor entre aquellos que lo dieron todo por la casa y ver cómo las expectativas no son alcanzadas a cabalidad  - no porque ellos fallaron sino porque otro no hizo a tiempo lo que debía hacer. Son detalles que parecen pequeños comparados con la magnitud del proyecto, especialmente hablando acerca de la cantidad de recursos que hace falta mover para llevar un proyecto como éstos a Washington, D.C. pero que a la hora de la verdad eran aún más importantes que el mero hecho de construir una casa con todos esas maravillas tecnológicamente posibles.
No fue fácil para mi aceptar la realidad de que al fin y al cabo no viajaría para ver con mis propios ojos los frutos del equipo del cual formé parte, junto al cual llevamos innumerables reuniones de planificación, de toma de decisiones, de talleres, de búsqueda de opciones - se resume en diversas etapas de aprendizaje cuya paga era sencillamente ver cómo la casa se desarrollaba y crecía de sus cimientos como si tuviese vida propia y se manifestaba en la competencia como una célula cuya existencia no vale de nada si sus componentes internos no funcionan. Antes que las diferentes funcionalidades y comodidades que ofrecía la casa en el aspecto fisiológico, la casa era un lugar para albergar a un equipo de futuros ingenieros, arquitectos y planificadores de un futuro más verde y ecológicamente saludable - pero que todos, no sólo estudiantes, sino también profesores involucrados en este proyecto, se viviesen la misma visión a cabalidad sobre lo que debía ser la casa y cómo lograr construir la misma de la manera más eficiente y cumpliendo con los parámetros establecidos por la competencia era en definitiva el paso más difícil de todos.
Hoy día expongo la misma inquietud que recibí hace dos años, hacia aquellas personas que siempre han estado interesadas en formar parte de un proyecto lleno de retos, de aventuras, pero sobretodo, de desarrollar una opción posible en pro de nuestro ambiente y de nuestros recursos energéticos: hablen, opinen, aventúrense a formar parte de un equipo como éstos, y muy importante - propónganse fuertemente hacer un cambio positivo para que en futuras competencias la Casa Solar de Puerto Rico se destaque como se lo merece que así sea ese grupo de estudiantes que estuvo detrás de cada pared, de cada viga, de cada lámpara, tubería y hasta cada ventana - no seamos conformistas, nada se logra de un sólo paso, por ende hay que luchar sin rendirse aún cuando las cosas estén apretadas. Demuestren que Puerto Rico sí puede llegar a construir una casa completamente funcional, hermosa y ganadora, y que puede ser construida por un equipo de trabajo compuesto por estudiantes íntegros, responsables y  llenos de iniciativa y de optimismo. Sólo podría darse por vencido, tal vez, aquel que ya lo ha intentado todo (hasta lo imposible) y ya no puede pensar en opciones imposibles para resolver un problema. Y si no se les ocurren más ideas, busquen a más personas. De seguro alguna gran idea nueva surge para aportar e implementar a la nueva Casa Solar 2009 de Puerto Rico la cual estaré muy dispuesta a apoyar.
Entré al equipo de la Casa Solar 2007 con la motivación de hacer un cambio - pero aprendí a que el cambio primero lo haces tú, y luego influyes a que todos vayan a la vez cambiando a su paso lo que no está corriendo como es requerido. Podemos hacer una analogía de este proyecto con una gran canoa que va por un estrecho río con una corriente rápida, donde todos los que van ahí montados tienen que remar en algún punto (y en una misma orientación) para que la canoa pueda proseguir su camino y en una misma dirección el tiempo deseado, dado a que las condiciones por la que viaja no son las mejores.  Para que marche tiene que haber un buen timoneador pero personas en la parte posterior que remen con fuerza y estén guiados hacia esa misma dirección que lleva el que va en el timón. Los que hemos montado en canoa sabemos que no es fácil llevar una canoa en una dirección determinada, requiere fuerza y maña para saber la dirección que debes llevar y muchas veces luchar contra la corriente para llegar a donde se quiere. Pero lo más importante de todo es que si todos adentro vamos con la misma visión de lograr la misión de llegar (dudo mucho que alguien quiera quedarse a mitad de camino) se puede lograr llegar a una nueva orilla, y que lleguen todos, sanos y salvos, a disfrutar de haber cruzado y llegar a la meta.
 
 
Saturday, October 27, 2007