“El napolitano no mea”
Ah el baño!!, ese espacio tan íntimo que increíblemente en Europa se vuelve tan público.
Ir al baño en París es una maravilla, pero hacerlo en Italia puede significar una hazaña. Además con eso de que una quiere estar flaca y ligera y hace boludeces como unirse al reto “Bonafont” por dos semanas, o tomar tres litros de mate porque es diurético, las visitas al baño se vuelven un martirio.
En París, para los turistas que hemos aguantado dos horas de cola con un viento helado de la hostia para subirnos a la torre Eiffel, y que, cuando llegamos arriba nos sacamos quince fotos movidas porque nos urge bajar para otra vez ir al baño, el sistema de auxilio sanitario es un ejemplo de organización. Pero ojo, hay que hacer la tarea de localizar los cuatro puntos estratégicos donde se encuentran los baños públicos, que dependiendo de la zona, cuestan entre 0,50 C y 2 euros. Los de 0,50 C tienen lo propio, están limpios, tienen papel, jabón y un secador de aire caliente, ahora, los de 2 euros, localizados en Champs Elysees, esos señores, esos son baños!!!. Estos habitáculos para señoras cogotudas que pasean perros caniche en Avenida del Liberador y Figueroa Alcorta merecen un comentario. Ya nomás en la entrada uno medio que se desorienta, porque no se distingue bien si se trata de un baño, de un restaurante de Palermo o de una tienda de aceites humectantes. En la entrada te recibe un muchachote de esos que les gustan a mis amigos, acondicionado al mejor estilo Armani, con su toallita pipiris nice colgada del brazo como usan los camareros, y ahí, te ataca la primer confusión, porque uno está por decirle: “Mesa para dos por favor” cuando sin dejarte hablar el muchachote te catapulta dentro de un apartado personal, propio, privado y hecho a la medida para tu singular traste. Ya dentro del privado uno se da cuenta de que no es un restaurante pero es donde surge el segundo dilema: “esto es algo de Martha Stewart?”. Sobre el retrete y en un ángulo de 180 grados se extiende una vidriera que, a falta de buena literatura para estos menesteres, sirve de distracción momentánea, porque dentro de las vitrinas están expuestos todos los artículos que se pueden adquirir a posteriori y acabada la tarea principal, estos van desde aceites para masajes, cremas corporales, papel higiénico con grabados de animalitos y botellas de vino cuya etiqueta reza: (Traducción de Alexis) “Minjitorios de Champs Elysees”. A mi no me vengan con boludeces modernas de espacios alternativos, el vino va en la bodega, no en el baño!!. Acabado el trámite personal y al salir, el receptáculo privado se auto esteriliza con un chorro de aire lleno de protomoleculas radiopurificantes, y si no es eso, por lo menos así suena. Una recomendación importante: si se es tercermundista, uno tiene que por lo menos hacer de cuenta que este tipo de mecanismos es normal, no hagan como yo que salí corriendo porque pensé que había roto un caño.
El que sigue es un comentario que aparece en la guía Routard para el viajero: “Pequeño detalle: numerosos cafés y bares de Italia carecen de baño”. Este otro es un comentario mío: viajero del mundo, atenti!!, “El napolitano, no va al baño!!!”, por lo menos no va al baño en otro lugar que no sea en su casa o en casa de su madre el domingo después de la pasta.
Uno llega a Italia y dice: que lindo, las raíces, las cosas en común, las costumbres que han pasado de generación en generación por medio de la sabiduría ancestral… sabiduría ancestral??!!!, momento, alguien que pone un café y no deja un cachito de espacio para un baño no puede tener ningún tipo de sabiduría ancestral!!. Así mismo, una costumbre que al principio te toca el costado tradicional es que los napolitanos toman el café parados, en la barra, y uno dice: que pictórico el folclore italiano, todos los hombres parados, hablando quien sabe que cosa con el dueño del café que se sirve una grapa del otro lado de la barra mientras escucha todos los días la misma cantinela... ERROR!!!!, ¡¡Cuando uno es turista y no ha identificado correctamente las líneas de colectivos que recorren la zona y por ende camina tanto, pero tanto, al punto que se puede sentir como florecen nopales en las plantas de los pies….!!!!, entonces uno necesita sentarse en una mesa y el folclore que se vaya al carajo!!. Está de más decir que a estas alturas uno llega a la conclusión de que la existencia o no de baño es vital para la supervivencia, no del organismo, sino de la psiquis, por lo menos mear, es lo único que uno pide en ese momento, no me importa sentarme en los escalones del Museo Nacional de Antropología a dos grados bajo cero, solo me importa ir al baño!!!.
Cuando llegamos a Roma saqué una foto frente al coliseo de un graffiti que decía “Nápoli, ti odio!!”. Me imagino que se refería al equipo de fútbol, ninguna otra cosa se puede odiar con tanta pasión que no sea el fútbol. Si hubiera tenido un aerosol en la mano hoy ese graffiti diría: “Nápoli, ti odio!!, casi me meo por tu culpa!!”.
En París, por otra parte, no todo es baños limpios con chorros de aire que te desinfectan las amígdalas si pueden y botellas de vino. Era el primer día del año como a las seis de la tarde, Alexis y yo nos congelábamos afuera de un café porque adentro no se podía fumar y en eso le digo: _voy al baño_ (una frase común en mi vocabulario), a los 10 minutos vuelvo a la mesa corriendo, entre medio riéndome, medio nerviosa: _ Guardá todo rápido, nos vamos, _ Pero que pasó?_ Me dice el pobre con cara de: y ahora que carajos habrá hecho… _Nada_ le digo, _ Dale, vámonos…
Querido turista, existe un lugar en París, que se llama Café D´Orlean, en este lugar, el baño presenta una particularidad poco común: en la entrada general al toilette de hombres y mujeres y a un costado del lavabo de manos, hay un minjitorio. Si uno no está advertido de esta cualidad o no acostumbra a transitar delante de hombres orinando, la sorpresa puede resultar significativa. Al entrar al recinto lo primero que veo es a un francés meando en toda su magnitud (es claro a lo que me refiero y magnitud no es aquí sinónimo de tamaño). Mientras yo reculo, pensando que otra vez me confundí de puerta y que por enésima vez tengo que pedir disculpas, y encima ahora tengo que hacerlo en francés, me doy cuenta que no estoy equivocada, que estoy en el ante baño y que delante de mí está la puerta del privado de mujeres, acto seguido me quedo como tiesa (todas las palabras me refieren el mismo objeto, no puedo evitarlo) y pienso: Madre mía, éste debe ser el equivocado. Me pongo más nerviosa por la vergüenza ajena, por la visión 360 grados, por el francés y por su evacuación sin fin y en lo que trato de coordinar dos o tres movimientos que me lleven a la puerta del baño de mujeres el hombre del minjitorio se da vuelta y enfrentándome con toda su realidad al aire me dice: Bonne Année mademoiselle!!!, a lo que yo, rígida (otra vez la significación de la palabra) como una tabla de surf y naturalmente mirando lo que había para mirar, respondo: Bonne année monsieur!!. La revelación: de golpe y porrazo, yo hablaba francés!!. A continuación el hombre realiza un gesto de aprobación con la cabeza (y dale con las palabras alusivas!!) gira sobre sí, y vuelve a la posición de hombre vs. Minjitorio para continuar lo que para mi, a esas alturas, era una evacuación eterna.
Conclusión: en París, en Porte D´Orlean hay un espacio abierto para el vouyeur o para el simple curioso, que
lejos de tener que poner el ojo en la cerradura puede recrearse la visión a solo 20 cm. de distancia, si uno es
novato o los nervios arremeten se vale desear feliz año nuevo o Pascuas si uno pasa por ahí en semana
santa.
Ah, el baño!!, descalificado por el dictado social, excluido a un lugar de vergüenza dentro de los espacios comunes. Yo me atrevo a decir que el baño, señores, es un ambiente de conocimiento, un espacio de encuentro y confrontación, un lugar en donde al final de cuentas, si uno está atento, la tarea fisiológica pasa muchas veces, a un insignificante segundo plano.
Monday, February 11, 2008
“De cómo los europeos van al baño y cómo los turistas tratamos infructuosamente de no morir de cistitis.”
Aquí una muestra viviente del baño más cogotudo en el que uno se pueda encontar.
(Pulsa en las fotos para ver mapa)
Puedes hacer click en cualquiera de los iconos y ver información sobre los baños franceses. Como les digo no hay información sobre baños en Italia, perdón!!