Taxis con vida propia
Taxis con vida propia
Historias de taxis hay para repartir, y taxistas con rarezas ni hablar. No dudo que por ejemplo, el Mambo Taxi de “mujeres al borde de un ataque de nervios” sea una fiel recreación de uno real que Almodovar amó y plasmó en su película. Suerte la de él, porque en lo que a mi respecta, odio todos y cada uno de los taxis a los que me subo, y la culpa casi en un 99 % es del taxista, porque una vez nos chocaron y el tipo no tenía la culpa, ese es el 1% restante.
Al principio de mi estadía en México me vi obligada a decir, mal que me pese, que era Uruguaya, porque en cada taxi al que me subía vislumbraba a un potencial xenófobo que me lanzaba un: “Uh! Argentina?, sencillita y carismática!! Jajaja!!”, “ Jajaja, la puta que te parió”, tenía ganas de decirle, pero no, hacía un esfuerzo, visualizaba a Laura Ingalls y pensaba: “Hacé un esfuerzo… este neandertal te va a partir toda tu madre si le contestás algo”, y luego de imaginarme con trenzas y delantal con broderie, refería un simpático: “No… no crea que somos todos iguales (pendejo racista!!)”
El primer encuentro surrealista dentro de un taxi se dio en un recorrido que iba de Avenida Reforma hasta Xola y Cuauhtemoc. En un principio el tipo no hablaba y yo agradecida iba reflexionando si capuchino o expreso doble cuando me bajara en la confitería el Globo que estaba al lado de mi ex casa, pero entre la doble carga de leche, y edulcorante o azúcar, al susodicho le suena el celular y luego de un par de monosílabos empieza con toda una suerte de improperios y corta. Yo me hacía la boluda como siempre pero ni eso me salvó porque acto seguido se pone a llorar a moco tendido en el semáforo de Eje 2!!, y dice: “Es que usted perdone güerita, me estoy divorciando y la desgraciada no me deja ver a los chamacos!!”, “Ahh…” digo yo, suponiendo que el interlocutor en cuestión entiende el Ahh como: “que pena pero yo que tengo que ver?!!”, pero no, el taxista no entiende mi indirecta y mientras sincroniza espasmos con vuelta a la izquierda en Xola se agacha para sacar de la guantera un acta de demanda, la cual, sin dudar, pone literalmente delante de mi cara, “fíjese lo que dice, fíjese, que porque desaparecí de la casa un mes, el problema es que después ya no me quiso abrir la puerta, que porque me fui de parranda, eso es cierto, pero usted comprenda que lo hombres tenemos un instinto al que hacerle caso”. Si, yo estaba atrapada en un dos puertas modelo 85 con un idiota que clamaba por sus derechos de macho mexicano y el capuchino ahora se lo quería poner de sombrero!!. “Fíjese”, me dice mientras me pasa el celular con un kleenex en la mano, “el de la derecha es el más chico, se llama Jonathan y la nena es Elizabeth y va del sexto, no sé que hacer, usted que piensa?”. Que le digo?, que le digo a un tipo que no conozco, que me cuenta su vida como si fuese su hermana mayor, que mea fuera del tarro todo el tiempo y que se cree Pedro Infante?, entonces pienso que lo mejor es recurrir a la empatía y al “Que se le va a hacer don, la vida es cruel hasta con los más justos”, y después de asentir dos o tres veces con la cabeza como gesto de resignación, bajarme urgente, a ver si encima me cierran El Globo.
El segundo fue en la misma ruta pero al revés, o sea que iba de Xola a Reforma. En esa época me iba a quedar los fines de semana en la que ahora es mi casa y ver a Alexis me hacía sentir como en una publicidad de suavizante (igual que ahora aclaro), pero siempre hay un taxista dispuesto a cortarme la fantasía floral. Me subo, con mi ya conocida expresión de “dejame en paz” y aparentemente da resultado, el tipo no dice nada. Cabello largo negro, rasgos indígenas, y de repente, lo inevitable: “Tu sabes lo que traes en la mano?”, “qué?”, le digo, “ese anillo con una espiral significa retorno a la fuente”, “cagamos ahora soy Keanu Reeves y tengo que volver a la fuente” pienso. “perdón, no me presenté, soy Kuahutli y soy chamán”, otra vez utilizo el recurso del “Ahh”, pero nuevamente éste cree que un Ahh significa: “si claro!, cuénteme nomás, que me interesa mucho saber porqué en lugar de manejar los principios de la energía universal maneja un bocho!!”, así es que el tipo lanza la frase matadora: “Puedo ver tu aura”, (sonamos), “Puedo ver la oscuridad de tu interior y darte luz”, me aclara mientras le tira el bocho encima a un Seat Ibiza que está al lado. “Bueno”, me digo, “el Ahh no funciona, voy a tener que usar algo más radical y disparo: …mmmm…” esta seguidilla de emes es interpretada por esta especie de Harry Potter de Xochimilco como: “me parece interesante”, lo cual hace que, casi llegando a Reforma, se agache a abrir la guantera! (a estas alturas entiendo que las guanteras son jodidas) de la cual saca un album de fotos, entonces me pregunto: “Otra vez me van a mostrar fotos?, ahora de quien?”. En las pocas fotografías se lo podía ver a Kuahutli en diferentes actividades, en la primera iniciándose en algún tipo de rito pagano, luego a la entrada de un temascal, más adelante en la base de una pirámide, y en otras tantas agarrado de las manos de otros seis que compartían su delirio místico, en la última se comía unos tacos de carnitas, “La última es de otro día, no se fije”, “No si me di cuenta” pienso. “Usted tiene un dolor muy grande que carga a diario…”, “Todos tenemos un dolor que cargamos a diario”, le digo mientras pienso: “no me vas a venir a joder a las 8.30 de un viernes”, “Pero usted más!!” me contesta el descarado. “Será posible?, ahora este me va a venir a decir cuanto me duele lo que me duele?. Mire, déjeme en la esquina que se me olvidó pasar por el super, y sabe qué?, el añillo no es mío, es de mi hermana!”. Casi le digo que el aura negra también era prestada, pero por suerte salió rajando!.
Ayer tomo otro, Monterrey y Obrero mundial a Casa. “Y usted de donde es?” , ya me la veía venir, “Argentina”, “Déjeme que le diga una cosa”, empieza, “yo no tengo nada contra los Argentinos pero porqué vienen a sacarnos el trabajo a los mexicanos?”, yo ya estaba de mal humor, él no sabe que yo nací de mal humor y que arriba de un taxi se me potencializa, “Yo no le vine a sacar el trabajo a nadie”, le contesto, harta, “Bueno, pero déjeme decirle algo, nosotros los mexicanos somos bien humildes y acuérdese de lo mal que lo trataron al pobre de Latin Lover en el concurso de baile con ese juez argentino que había” (Latin Lover es un Luchador mexicano con aires de stripper para divorciadas que leen libros de autoayuda y se ponen tetas a los 57, y que participó en un certamen internacional de baile que se llamaba “Bailando por un sueño”, sin comentarios). “Usted entienda”, le digo, “que la televisión es un medio que manipula y cuanto usted más le crea más dinero ganan ellos a costa de su ingenuidad, la televisión es mentira”, (encima yo y mis aires de maestrita arrogante no me los quita nadie), y como quien dice “Yo no tengo nada contra los gays pero no me pongan cerca de un puto” me dice, “El año pasado reemplazaron al jefe de mi mujer que es mexicano, por un colombiano, que está bien, se las sabe todas, pero sabe cuanto le pagan?, 120.000 pesos!! Y al otro le pagaban 50.000, eso es porque es colombiano, no me diga que no, eh?, con que derecho echan a un mexicano y le pagan más a un colombiano?, eh?, dígame!”. Monterrey estaba como siempre a vuelta de rueda, atascada de carros que no avanzaban hacia ningún lado, todo lo que duró el viaje que fue como de 45 minutos se la pasó puteando al colombiano y a sus 120.000 pesos y a los extranjeros que veníamos a quitarle el pan de la boca a sus compatriotas.
A ver si alguien me explica, que culpa tengo yo de que sean infieles o de que me vean el aura negra, es mi aura y la tengo del color que se me de la gana, o de que un mexicano haya sido reemplazado justa o injustamente por un colombiano, o que yo sea Argentina carajo!!.
Taxistas del mundo, no me hablen!, no me miren siquiera, dejen a mi energía y a mi nacionalidad en paz que bastante jodidas están las dos para que vengan a querer cuestionarlas, y a ver si se dan cuenta de que compartir por obligación y temporalmente un viaje no es excusa para andarse confesando.
Por salubridad y en beneficio propio recurran al saber popular que muy acertadamente dice: “En boca cerrada no entran moscas, y mucho menos, argentinos!”
domingo 23 de marzo de 2008
A Kike, mi crítico de cabecera.