sures
 
Volví a Fuente Nueva pero esta vez con niños rondando, saliendo de la clase, yendo al patio, te saludan con una sonrisa y te miran pensando vete a saber qué.
Lo cierto es que ha sido muy hermoso ver al cole en ebullición. Vimos unos minutos del profe Montín ensayando con los de P5, menuda orquestina tiene de pequeños y que ritmado el personal.
 
 
 
 
Besos, saludos, gente maja que va trabajando a un aire que te hace sentirte en casa. Y los enanos buscando su grupo de trabajo de video, sus maquillos, sus programas de animación y dándose una caña tremenda.
La primavera invade el jardín, cuidadísimo, y con unas flores muy bellas. Y creo que eso ha de ser una escuela siempre, un lugar agradable de encuentro donde todos se saludan, se discuten y se comparten en todo. Una luz verde entraba por los pasillos y lo indudaba todo. Vimos el Apple hi-fi, vimos como el imac g5 de 2o” chuta a lo bestia y da una imagen fantástica y estuvimos hablando con los autores y autoras de pelis, animaciones, dibujos. Mucha vida y mucho aprendizaje serio en todo ello y con esa tremenda espontaneidad. Ya sueñan con mejorar lo que hacen, con nuevas ideas para guiones. Y te vas de Fuente Nueva pensando que este oficio y el de los que ahí lo desarrollan sigue siendo cojonudo pese a todo y que no hay un lugar como la escuela, tal vez el único en el que todavía todo es posible y en el que además, con voluntad, todo puede acabar felizmente.
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
      
   Tres incansables
 
 
 
 
 
 
 
En la flor del Sur
20/05/2006